El reino de la literatura está abrazando el advenimiento de la inteligencia artificial también. La nación realizó un experimento utilizando IA en una selección de 119 libros bien conocidos de los años 2025 y 2026. Examinamos los títulos presentes en las listas de bestsellers de Amazon y la Casa del Libro, así como los ganadores de un importante premio literario. Para más información, continúe leyendo.
La nación ha utilizado el detector Pangram para analizar 175 libros ampliamente leídos. Para 2019, no había indicios; ahora, una parte significativa, un tercio para ser exactos, de los mejores libros autoeditados son principalmente escritos con la ayuda de inteligencia artificial.
La inteligencia artificial llega también al mundo de los libros. EL PAÍS ha comprobado el uso de IA en una muestra concreta de 119 libros populares de 2025 y 2026: hemos analizado los volúmenes aparecidos en las listas de superventas en Amazon y la Casa del Libro, y en los ganadores de un gran premio literario.
Todos los libros con un uso mayoritario de IA que ha encontrado este periódico han sido autopublicados, muchos de ellos en la categoría de novelas románticas. Son libros con numerosos lectores: tienen entre 270 y 2.000 valoraciones en Amazon.
El caso más visible es Devuélveme mi país, del político Alvise Pérez. En febrero de 2026 fue número 1 en Amazon. Pangram clasifica como generado por IA el 97% de todo el libro; ese porcentaje es la parte del libro que atribuye a una IA. Es decir, que casi todo el texto saldría de un programa como ChatGPT o similares y solo un 3% sería solo humano, según la herramienta, que no dice quién usó la IA ni cómo lo hizo. No aclara si le pidieron el texto completo o si le dio sus notas o ideas para que las ampliara. EL PAÍS mandó este lunes varios mensajes al autor, sin recibir respuesta.
Los demás libros con un uso mayoritario de IA son novelas, casi todas románticas. Pangram atribuye a una máquina el 100% del texto de Mr. Sterling. Romance con el CEO, del autor con seudónimo Violeta Dark; el 86% de Mi jefe es el Anticristo (versión sexy), de Estrella Correa; el 75% de El asesino del mapa, de Pablo Poveda, y el 53% de Novia del CEO por Navidad, del seudónimo Leila Yoon. EL PAÍS ha mandado mensajes a las páginas de contacto, correos y cuentas en redes sociales de estos autores. Nadie ha respondido.
De cada libro hemos analizado con la herramienta de detección Pangram tres fragmentos de 1.000 palabras, equivalente a unas 10 páginas. Además, analizamos el texto completo de 12 de los libros con más IA (incluidos todos los citados en este artículo). Este ejercicio lo repetimos con 56 libros publicados en 2019 y 2020, cuando no existían los modelos de IA actuales. Ninguno de los libros de 2019-20 tiene trazas de IA: dan todos 0%. ¿Resultados con 2025 y 2026? De los 119 analizados, 35 tienen algo de IA (29%) y 13 pasan del 50%.

Autopublicados sí, grandes nombres no
El uso de IA se concentra en las obras autopublicadas: son 13 de 44, el 30%. La novela romántica domina porque es también lo que más abunda entre los superventas de Amazon.
Los escritores asentados no dan positivo, y las editoriales tradicionales tienen métodos de control, según fuentes del sector. Nadie ha confirmado el uso de Pangram, pero sí que tienen en cuenta la IA: “Nuestra regla es que todo debe empezar con un humano y acabar con un humano. Y a partir de ahí aspiramos a una conversación transparente con autores y lectores”, dice Miguel Aguilar, editor de Penguin Random House.
El detector no encuentra IA en los libros de los autores más conocidos. Dan un 0% los últimos de Javier Cercas, Antonio Muñoz Molina, Isabel Allende, María Dueñas o Dolores Redondo, y también los ganadores del Planeta o el Nadal. Lo mismo ocurre con otros libros de política muy vendidos, como los de Iván Espinosa de los Monteros o el juez Manuel Marchena.
Aun así, hay 9 libros de editorial que tienen alguna traza. Eso incluye cuatro obras de no ficción con entre el 12% y el 34% de IA, todas populares y de autores conocidos.
Pangram no es infalible. En fragmentos cortos, a veces basta tocar una palabra para que cambie de criterio. Para nuestras pruebas hicimos dos controles. En el primero, analizamos esos 56 libros de 2019 y 2020: no marcó ninguno de los 168 fragmentos. En el segundo control, generamos 29 textos con IA que imitaban el estilo de libros reales: Pangram los detectó todos.
Muchos libros tienen algo de IA en capítulos puntuales. La IA no se reparte igual dentro de cada libro: hay capítulos casi enteros generados junto a otros sin rastro. Pero aunque ese uso masivo de la IA se da por ahora sobre todo en autores autopublicados en géneros concretos, el uso discreto y controlado tiene pinta de ir a más. Entre los libros de no ficción de editorial, ninguno de los 16 analizados de 2019-20 daba señal; en 2025-26 la dan 7 de 22. Hay influencers que escriben libros y parecen dejar a la IA las explicaciones más obvias. Es un poco el uso que se le podía dar a la Wikipedia o el Rincón del vago en el pasado: un recurso para los fragmentos más obvios.
Ninguna de estas acciones es ilegal ni un delito. Las editoriales suelen tener ya cláusulas sobre IA en algunos de sus contratos, pero la IA solo será un problema central si los lectores le dan importancia y deciden no comprar ningún libro escrito con IA. El debate sobre la autoría con IA de un libro ha estallado en 2026 en distintos países, sobre todo gracias a la mejoría de Pangram y al increíble éxito de una primera novela en francés de un poco conocido autor canadiense, Thélyson Orélien. Este mismo lunes se ha sabido que el ganador del premio Caine de escritura africana, valorado en 11.800 euros, estaba probablemente escrito con IA. Es difícil saber ahora si en unos años, con la IA haciendo de todo en muchos ámbitos, el público se habrá adaptado.
De momento es un asunto polémico, que los escritores afrontan con vehemencia. “Yo he escrito más de una docena de novelas sin usar la IA y me ha ido bastante bien, así que, obviamente, jamás usaría la IA para escribir una”, dice Marcos Nieto Pallarés, autor de una de las novelas analizadas por este periódico y que ha dado 0% de IA. “Sí he notado una bajada en las ventas en lo que respecta a la autopublicación. Pero viendo una portada en una lista es difícil saber si se ha escrito con IA, así que no sé hasta qué punto las novelas escritas con IA han invadido Amazon”, añade.
109 libros en año y medio
Amazon pide que se identifique el contenido generado con IA, pero no está prohibido. El contenido hecho con IA lo es aunque luego se haya editado: “Se considera ‘generado por IA’, aunque después hayas aplicado ediciones sustanciales”, dicen las directrices de contenido de la plataforma. “Nuestras directrices de contenido determinan qué libros pueden publicarse para su venta, y adoptamos medidas tanto proactivas como reactivas para prevenir, detectar y eliminar contenido que incumpla esas directrices, ya sea generado por inteligencia artificial o no”, dice un portavoz de Amazon, sin dar más detalles sobre cómo lo hacen.
“No tengo pruebas” de que hay más IA en libros autopublicados, dice Yanira García Fernández, autora de otra de las novelas analizadas y que ha dado 0% de IA. “Aunque sí creo que no hay ningún tipo de control. La editorial tradicional hace una criba y Amazon no hace ese trabajo previo, cualquier persona es capaz de crearse una cuenta, subir su libro y listo, por eso es más sencillo publicar cualquier cosa porque es tan sencillo como darle a un botón y dejar que el lector sea el que escoja”, añade.
Violeta Dark ha publicado 109 libros en cinco idiomas en Amazon desde el 1 de marzo de 2025, al menos 21 en español. Mr Sterling. Romance con el CEO de enemigos a amantes salió en agosto de 2025 y es el que más reseñas ha recibido. Es también el primero de una serie llamada “Los Mr. irresistibles”. En octubre de 2026 sigue siendo el número 3 en ficción contemporánea de Amazon. Así se describe Dark en su página web: “Violeta Dark crea historias de amor intensas y apasionantes donde mujeres fuertes encuentran un amor que desafía todos los obstáculos. Sus novelas combinan romance, suspense y emoción, garantizando siempre ese final feliz por el que merece la pena luchar”.
Los lectores también empiezan a usar la IA como un motivo de queja en los comentarios de Amazon: “Nada recomendable, empieza bien pero da unos giros que no tienen coherencia ninguna, parece escrito por IA. Ya había leído algo de esta autora y no estaba mal”, dice una lectora del libro de Estrella Correa. O sobre el libro de Alvise Pérez, escribe un usuario de la plataforma: “Parece escrito por una IA. Aunque su mensaje es directo y a veces repetitivo, hay momentos en los que todo suena demasiado igual, casi como si hubiera sido escrito de forma automática y sin demasiados matices”.
Quizás es solo el principio
Un artículo científico de agosto analizó una muestra de 14.419 libros electrónicos autopublicados en Amazon. Los autores consideraban más del 25% como un uso sustancial de IA, y les salió que lo superaba 1 de cada 5 libros. Entre los superventas autopublicados que ha analizado EL PAÍS en España, la proporción se eleva: 39%. No es un espacio predominante, pero es obvio que estamos al principio de una nueva era.
Pangram usa un método propio para detectar texto generado. Pero hay signos habituales que se han convertido en pequeños trucos para saber si hay IA en unas páginas: contrastes negativos tipo “no es X ni Y sino Z”, enumeraciones de tres elementos, paralelismos, dos puntos y guiones, resúmenes aforísticos o ritmo de frases uniformes. “Sus palabras me atraviesan como un cuchillo. Precisa. Directa. Implacable”, escribe Violeta Dark al principio de su libro. “No hablo de un pasado idealizado ni de una postal nostálgica, sino de una certeza íntima compartida: trabajabas, te esforzabas, cumplías con tu parte”, es la segunda frase del libro de Alvise Pérez. “Éramos una nación dueña de su destino”, es la última frase del primer párrafo.
Este análisis señala un cambio: en 2019 no había rastro de IA en los libros más populares y ahora empiezan a observarse señales. Además, hay que entender qué detectan estos sistemas: reconocen que un texto ha sido generado con IA (porque sigue ciertos patrones), pero eso no dice exactamente qué rol tuvo una persona en el proceso. Se puede usar IA para una escritura muy perezosa, casi automática, pero también para convertir en palabras pensamientos propios o dictados. Los grises abundan. Lo que viene es un debate. Que tampoco será por completo nuevo. Las memorias de Andre Agassi las escribió el periodista J. R. Moehringer después de 250 horas de conversación con el tenista. ¿Quién es el autor? En la portada solo figura Agassi, aunque quizás no escribió una palabra.
Metodología. La prueba se ha hecho con una suscripción a la versión 4 de Pangram, uno de los detectores mejor valorados por la comunidad científica.
Para escoger los libros, partimos de las listas de más vendidos de Amazon.es (top 50 en Libros y en Kindle) y de Casa del Libro (top 10 de ficción y de no ficción). No las revisamos a diario: usamos una captura de cada lista por mes, guardada en Internet Archive, entre enero de 2025 y septiembre de 2026. Es, por tanto, una muestra de los libros populares, no un censo. A esa lista añadimos los ganadores de 13 premios literarios. De esa lista hemos analizado todos los libros que teníamos disponibles (119, aproximadamente la mitad). Ningún libro se eligió ni se descartó por su autor o por su contenido. Son todos libros para adultos, escritos originalmente en español y publicados en 2025 o 2026.
De cada libro hemos escogido al azar tres fragmentos de 1.000 palabras para pasarlos al software Pangram. Luego, para 12 libros con señales de haber usado IA, hemos analizado el libro entero.
Para el grupo de control, analizamos con el mismo procedimiento una muestra similar de libros de 2019 y 2020, cuando no existían los actuales modelos de inteligencia artificial. Ese primer control tiene una objeción potencial: quizás Pangram dé por humanos los libros de 2019-2020 no porque sepa distinguirlos, sino porque ya los conoce y estaban en los textos con los que aprendió. No se puede descartar. Pero hay dos motivos para pensar que no es eso. El primero sale de nuestro análisis: los libros de editorial y premiados de 2025 y 2026 tampoco dan positivo. El segundo es de la propia empresa. Su CEO, Max Spero, explicó en el pódcast Mixed Signals que midieron sus falsos positivos con millones de textos anteriores a 2022 “que sabemos que no están generados por IA, pero que tampoco están en nuestro conjunto de entrenamiento”. Según sus números, Pangram solo marca como IA uno de cada 24.000 textos humanos.
También hicimos la prueba contraria. Generamos textos imitando el estilo de autores reales con cuatro modelos de IA, para luego analizarlos con Pangram. El software los marcó a todos como artificiales.
EL PAÍS
