Lo que ocurrió en Madrid en la última corrida del mes de agosto fue uno de esos milagros que suceden cada mucho tiempo en la sacrificada vida del aficionado a los toros. Del aficionado —cabe aclarar— de verdad, del crítico, exigente e inconformista; de aquel que, por desgracia, escasea cada día más en los tendidos. De ese que acude a la plaza a emocionarse —que no a divertirse— con el toro íntegro y encastado, y el toreo auténtico.. Seguir leyendo. Pedraza de Yeltes / Espada, Galdós, Parejo. Toros de Pedraza de Yeltes, correctamente presentados y serios, aunque muy desiguales de hechuras y remates; casi todos cumplidores en varas y nobles, pero sosos y justos de casta. Destacó el sexto, de mayor transmisión.. Francisco José Espada: pinchazo, media caída y atravesada _aviso_ y dos descabellos (silencio); pinchazo, estocada caída, un descabello _aviso_, dos descabellos más y se echa el toro (silencio).. Joaquín Galdós: estocada desprendida _aviso_ (saludos); pinchazo, media y dos descabellos (silencio).. Christian Parejo: estocada desprendida _aviso_ y cinco descabellos (saludos); media caída y atravesada que escupe y estocada ligeramente desprendida y contraria (oreja).. Plaza de toros de Las Ventas. Corrida nocturna. 27 de agosto. Menos de un cuarto de entrada (7.185 espectadores, según la empresa).
El gaditano corta una oreja de peso ante una noble y sosa corrida de Pedraza que cumplió en el caballo
Lo que ocurrió en Madrid en la última corrida del mes de agosto fue uno de esos milagros que suceden cada mucho tiempo en la sacrificada vida del aficionado a los toros. Del aficionado —cabe aclarar— de verdad, del crítico, exigente e inconformista; de aquel que, por desgracia, escasea cada día más en los tendidos. De ese que acude a la plaza a emocionarse —que no a divertirse— con el toro íntegro y encastado, y el toreo auténtico.. Ese aficionado volvió esperanzado un día más a la plaza de Madrid y, por fin, se encontró con la verdad del toreo; ese misterio que arrebata y emociona, hasta poner a todos de acuerdo. La verdad del toreo surgió del corazón y las muñecas de un joven llamado Christian Parejo. Un torero nacido en tierras gaditanas, pero formado y curtido en la vecina Francia. Con tres años de alternativa y sin apenas paseíllos a sus espaldas, Parejo demostró que, aunque difícil, el toreo auténtico no es un imposible.. Frente al (des)toreo moderno de suerte descargada, él no solo no retrasó la pierna, sino que la dejó en el sitio, llegando, incluso, a adelantarla en muchos momentos, justo en el embroque, cuando el toro llegaba a su jurisdicción. Y no solo eso; tuvo el coraje de rematar siempre los muletazos atrás, en la misma cadera. El toreo en redondo frente al toreo en línea; la pureza frente a la ventaja; la verdad frente a la mentira. Los presentes, claro, no daban crédito a lo que veían sus ojos. “¡Un torero haciendo el toreo!”.. Parejo tuvo el mérito añadido de hacerlo ante un lote nada extraordinario. Su primero fue un toro tan noble y bondadoso, como soso, mientras que el último, de mayor viveza y transmisión, resultó incierto y exigente. No le importó. Ni un gesto para la galería. Solo sinceridad. Y valor. Del de verdad, de ese que se demuestra con las zapatillas asentadas, la muleta por delante y los pitones por la faja.. Su primera faena la fue construyendo poco a poco, a base de temple y firmeza. Lo mejor llegó al final, sobre la mano izquierda, con un puñado de magníficos naturales ejecutados de frente. Y los remates por bajo, muy toreros. Habría cortado una oreja, pero falló con los aceros.. Sin probaturas citó al sexto, que se arrancó presto a su encuentro. No todas las tandas fueron perfectas, pero hubo muletazos de calidad por ambos pitones. Los redondos largos y profundos, con el compás ligeramente abierto, pero sin perder la verticalidad; los naturales, un derroche de pureza, cargando la suerte, rematadísimos. El de Pedraza de Yeltes, más encastado que sus hermanos, embestía de forma desigual, no siempre claro ni humillado, pero la compostura del torero fue siempre la misma. Con la puerta grande entreabierta, de nuevo, falló con la espada y todo quedó en una oreja.. Al contrario que su compañero, Francisco José Espada y Joaquín Galdós se limitaron a hacer lo que la inmensa mayoría hoy en día: dar pases. Muletazos intrascendentes, por aquí y por allá, sin verdad ni estética. Al menos Espada anduvo firme frente al primero, noble, pero que se quedaba debajo y no terminaba de pasar. Sufrió varios achuchones, especialmente por el pitón izquierdo. Ante el inválido cuarto, que debió ser devuelto, no tuvo opción. Galdós, acelerado y despegado, no se puso ni con un segundo venido a menos, ni con el enorme quinto, de 720 kilos, al que no quiso ni ver (y mira que era grande…).. Aunque se esperaba más de la corrida de Pedraza de Yeltes, la divisa charra volvió a demostrar su bravura en el caballo. Si bien no hubo ningún tercio de varas espectacular –imposible, por otra parte, teniendo en cuenta que no se les colocó de largo, ni se les puso para una tercera vara- casi todos empujaron bajo el peto, metiendo los riñones y llegando a recargar. Frente a esos caballos mastodontes, toda una gesta.. Como la de Christian Parejo. La suya fue un verdadero impacto. El impacto de la verdad del toreo.. Toros de Pedraza de Yeltes, correctamente presentados y serios, aunque muy desiguales de hechuras y remates; casi todos cumplidores en varas y nobles, pero sosos y justos de casta. Destacó el sexto, de mayor transmisión.. Francisco José Espada: pinchazo, media caída y atravesada _aviso_ y dos descabellos (silencio); pinchazo, estocada caída, un descabello _aviso_, dos descabellos más y se echa el toro (silencio).. Joaquín Galdós: estocada desprendida _aviso_ (saludos); pinchazo, media y dos descabellos (silencio).. Christian Parejo: estocada desprendida _aviso_ y cinco descabellos (saludos); media caída y atravesada que escupe y estocada ligeramente desprendida y contraria (oreja).. Plaza de toros de Las Ventas. Corrida nocturna. 27 de agosto. Menos de un cuarto de entrada (7.185 espectadores, según la empresa).
Feed MRSS-S Noticias
