«¿Te molestan los perros?». «¿Perdón?». Lo normal es que antes de una entrevista alguien te recuerde el tiempo de que dispones, te prevenga sobre las múltiples maldiciones que caerán sobre ti caso de formular «una pregunta personal» o, llegado el caso, te ofrezca un café. Sin embargo, a la asistente de Chloé Zhao le interesa mi afición, digámoslo así, canina. Entiendo que quiere conversar; que le sobra tiempo; que, mejor que hablar del sol tibio y, la verdad, poco común que hoy luce en Londres, hablar de perros. Le cuento que tiempo atrás tuve dos. Las dos perras. Reina y Vilma. Le cuento que eran muy majas. Por su cara, creo que he elegido mal el adjetivo. Da igual. Sigo. El tema me gusta. Recuerdo, y así se lo refiero, que eran muy cariñosas, que se iban con todo el mundo y que eran las peores guardianas imaginables. Me vuelve a mirar raro. Me extraña porque esta vez no hay adjetivos de por medio. Me interrumpe. «Verás, Chloé tiene dos que siempre le acompañan y me pide que pregunte si supone algún problema. Veo que no. Gracias». Ah, era eso. Y se va.. En efecto, Chloé Zhao (Pekín, 1982) atiende las entrevistas en el más lujoso hotel de la capital británica en compañía de sus dos perros. Son curiosos, pero sin avasallar. Apenas notan la presencia de un extraño (otro), se acercan parsimoniosamente a olfatearle. Se diría que están ahí para dar el visto bueno. Y se diría que, en homenaje quizá a Reina y Vilma, lo dan. La dueña les pide que se sienten. Hacen caso, pero a su ritmo y sin muchas ganas. El motivo de tanta conversación perruna es Hamnet, la adaptación que la directora de películas como The Rider, Eternals o Nomadland -con la que ganó el Oscar a mejor película y directora- ha realizado de la novela de Maggie O’Farrell y que está llamada a ser una de las películas del año (da lo mismo cuál). Lo que sigue es una conversación sobre cómo volver a leer a Shakespeare, de la necesidad de reivindicar el lado femenino (o, mejor, interior) de una sociedad incapaz de amar y sufrir en la misma medida y del universo Marvel. Todo ello mientras Rooster y Taco, así se llaman los perros, miran y, de tanto en tanto, bostezan. Era eso.. El adjetivo «emocionante» en su sentido más pleno, profundo y hasta evidente es quizá el adjetivo que mejor define su película. En ella, en efecto, se llora. ¿Se siente cómoda en esta descripción? ¿Cuánto le preocupa no caer en eso más agrio y falso que es el sentimentalismo?. Creo que es el momento de reivindicar la emoción. Con lo cual, entiendo como un halago que se hable de emocionante para hablar de mi película. Las emociones son, en sentido riguroso, expresiones del alma humana y, en consecuencia, la supresión emocional tan común en nuestra sociedad impide que el alma se exprese plenamente. Y si el alma está ausente, no hay intimidad con la vida, con la esencia o como quieras llamarlo. Normalmente ocultamos las emociones detrás de una máscara para sobrevivir y estar seguros. Entiendo que es vital que el cine y el arte nos ponga delante espejos en los que nos veamos como realmente somos, sin máscaras, para que las emociones fluyan.. ¿Y lo del sentimentalismo que le preguntaba?. Para mí una emoción de verdad siempre ocurre en tiempo presente. El sentimentalismo consiste en evocar emociones. Hay una diferencia muy clara entre sentir y recrear o evocar. A mis actores siempre les pido que simplemente sientan, en presente, que no reproduzcan ni actúen. Cualquier emoción que surja desde ahí será verdadera. La emoción no es algo que se deba planificar.. Así dicho, más parece una declaración política, una llamada a la revolución.. Sí, y así creo que deba ser. Hablar de emociones ahora mismo es una opción política, es revolucionario sin duda.. Sea como sea, aunque eso ya está en la novela de Maggie O’Farrell, nadie diría que de entrada sea Hamlet, la obra de Shakespeare, el lugar más apropiado para desarrollar una teoría de la emoción…. Es cierto. De hecho, siempre se habla de Hamlet como de una obra que habla fundamentalmente de venganza. Tengo que reconocer que yo era más de Macbeth y que no conocía bien Hamlet. Pero al sumergirme en la obra para hacer la película comprendí el célebre «Ser o no ser» de un modo diferente. Y también comprendí de un modo nuevo las expresiones «El resto es silencio» y «Todo lo que vive debe morir, pasando de la naturaleza a la eternidad». Estas tres ideas resumen para mí la experiencia humana. Por eso la obra dejó de ser solo un drama de venganza y se volvió mucho más profunda.. Jessie Buckley enel momento finalde ‘Hamnet’, deChloé Zhao.UNIVERSAL PICTURES. ¿Cuánto de osado o temerario hay en el hecho de tomar un texto mil veces interpretado y analizado hasta el más mínimo detalle y darle la vuelta?. Soy una firme creyente en que, como narradora, yo no elijo las historias. Ellas me eligen a mí cuando estoy preparada. Estar preparada depende tanto de causas externas como de lo que te ocurre en lo más íntimo. Cuando algo cae en mis manos que me interesa, lo primero que pienso es la manera de hacerlo personal. En realidad, todo es un proceso muy natural. Si lo miro con distancia, Hamnet es otra manera de decir lo mismo que ya intenté en Eternals.. No me diga que una historia de superhéroes dice lo mismo que una obra de Shakespeare…. Las dos películas acaban con dos personas mirándose. Una figura arquetípicamente masculina frente a otra femenina; una del color verde del chakra del corazón, la otra viste el rojo del chakra raíz. Esto conecta con la idea de Carl Jung sobre El fin de la guerra civil interior. Él creía que no podemos cambiar el mundo solo con acciones volcadas hacia el exterior; primero debe terminar una guerra civil interna. Todas las tradiciones antiguas hablan de esto: el yin y el yang, Shiva y Shakti, lo masculino y lo femenino, la civilización y la naturaleza, la luz y la oscuridad, el hacer y el ser. «Ser o no ser» contiene la gran pregunta: ¿cómo existimos dentro de la tensión de estas dos polaridades? Se trata de sostener esa tensión. Solo si puedes experimentar el mayor dolor, puedes experimentar la mayor alegría. Si suprimes las emociones del duelo, también suprimirás la capacidad de sentir amor. Esta polaridad y la pregunta de cómo existir entre ambas es una cuestión sobre la manera correcta de ser un ser humano.. ¿Diría que ha convertido la obra de Shakespeare en una cuestión personal entonces?. Muy personal. Cuando digo que la historia me elige, quiero decir que los azares de tu vida se alinean literalmente con todo lo que tiene que ver con la realización de la película. Cuando llegué al proyecto, llevaba un par de años experimentando muchas pérdidas y mucho dolor. Llegó un punto, durante el rodaje, que fue como un tsunami emocional. Cuando acabó la producción, estaba exactamente en el mismo punto de Hamlet ante la muerte. Así de profunda era la pérdida que sentía en ese momento en mi vida. Editar la película fue, en cierto modo, un proceso para digerirlo. Yo misma soy una evidencia del poder alquímico del arte y de la narrativa para ayudarnos a sobrevivir como seres humanos en esta insoportable levedad del ser.. Habla del dolor que sufrió y el dolor se encuentra en el centro de la novela y de la película, pero desde el punto de vista de la mujer, no del personaje principal. Se diría que en el programa está precisamente eso: reivindicar el papel de la olvidada mujer del héroe trágico. Eso vuelve a ser política.. Sin duda. Hablamos del patriarcado y de cómo el patriarcado daña tanto a las mujeres como a los hombres, porque es el rechazo a lo femenino lo que está en todos nosotros. Ese rechazo es una desconexión de la naturaleza, de nuestro cuerpo, de nuestra comprensión de la muerte y del dolor y de la forma cómo nuestros cuerpos están hechos para experimentar estas cosas, el nacimiento y la muerte. La medicalización de todo nos ha alejado de nuestra naturaleza. De ahí el desequilibrio actual en el mundo. Como narradora, mi misión es intentar aportar perspectivas diferentes a la cultura para equilibrar la balanza. Pero no quiero que se entienda como un acto político calculado. En verdad, esto ya está en el ambiente. En el flujo de la existencia, por así decirlo, hay un ascenso de la conciencia femenina. Lleva tiempo ocurriendo y ahora está tomando fuerza, porque todos, hombres y mujeres, sabemos que, si no ocurre, estamos perdidos. Hay un conocimiento inherente de que cuando esa conciencia femenina asciende, la cultura se encuentra con ella. Los narradores empiezan a explorar partes de sí mismos inéditas.. Chloé Zhao hace tres meses en el London Film Festival.Jeff Spice. ¿Cree que ese proceso afecta también a los hombres? Se diría que éstos, al contrario, reaccionan en sentido inverso y ven la perdida de sus privilegios como una ofensa.. En verdad, hay directores hombres que están conociendo su cuerpo de manera diferente y están en proceso de sanación de traumas reprimidos. Al hacerlo, también introducen conciencia femenina en nuestra cultura, incluso a través de personajes masculinos. En Hamnet no solo contamos la historia de la conciencia femenina de Agnes, sino también la del propio William Shakespeare. Es más, ya no vemos Hamlet como una obra de venganza. La propia obra sufre esa transformación.. ¿No le genera problemas hablar de una conciencia femenina en vez de decir simplemente feminista?. Si no gusta el término conciencia femenina, hablamos de lado interior. Ahí está el gesto político de transformar la realidad desde su intimidad, desde la intimidad de todos nosotros.. Se me ha quedado pendiente lo de Eternals. ¿Qué aprendió de la experiencia de sumergirse en el universo Marvel una directora tan furiosamente independiente como usted?. Veo que le sorprendí cuando le hablé de la conexión de los dos proyectos.. Mucho.. En Eternals cada personaje es un arquetipo muy antiguo. La película está muy inspirada en las obras griegas donde un panteón de dioses debate y juzga a la humanidad. Ese es el corazón de Eternals. Y, de alguna manera, eso ocurre también en Hamnet. Sé que es chocante, pero los personajes de Sersi e Ikaris en Eternals viven la misma conexión que Will y Agnes en Hamnet. Si revisa una y otra película sin prejuicios, creo que se dará cuenta.
La Lectura // elmundo
La directora de Hamnet, la película llamada a ser el acontecimiento del año, habla de cómo volver a leer a Shakespeare, de la necesidad de reivindicar el lado oculto (interior o femenino) de una sociedad incapaz de amar y de sufrir, de Marvel y de sus dos perros Leer
La directora de Hamnet, la película llamada a ser el acontecimiento del año, habla de cómo volver a leer a Shakespeare, de la necesidad de reivindicar el lado oculto (interior o femenino) de una sociedad incapaz de amar y de sufrir, de Marvel y de sus dos perros Leer
