La veterana librería Tur Ferrer de Sant Francesc es un oasis de tranquilidad, cultura y amistad en una Formentera cada vez más loca y acelerada. La regentan Carmen Tur y su hijo Joan, formenteranos de raigambre, que han salvado más de un verano a sus clientes recomendándoles un buen libro. Carmen Tur (Sant Francesc, 61 años) es una mujer amable con una tendencia a la nostalgia que puede ser letal en un lugar como Formentera. Se toma un batido de cacao (uno de sus grandes vicios) en el icónico Bar del Centro mientras hablamos.Seguir leyendo
La propietaria de la librería emblemática de la isla recuerda con nostalgia cuando todo era “mágico y sencillo”
La veterana librería Tur Ferrer de Sant Francesc es un oasis de tranquilidad, cultura y amistad en una Formentera cada vez más loca y acelerada. La regentan Carmen Tur y su hijo Joan, formenteranos de raigambre, que han salvado más de un verano a sus clientes recomendándoles un buen libro. Carmen Tur (Sant Francesc, 61 años) es una mujer amable con una tendencia a la nostalgia que puede ser letal en un lugar como Formentera. Se toma un batido de cacao (uno de sus grandes vicios) en el icónico Bar del Centro mientras hablamos.Pregunta. Es de aquí mismo.Respuesta. Nací en casa, delante de donde está la librería, como todos mis hermanos. Éramos 10, yo soy la novena.P. ¿Cómo era la Formentera de entonces, la de su infancia y juventud?R. La Formentera de entonces… Ay, que me pondré a llorar. La recuerdo mucho. Era hermosísima. ¿Ves lo preciosa que es? Imagínatela antes, que solo estábamos nosotros y los visitantes que no molestaban, que compartían su vida con la gente de aquí. Sobre todo, era una isla tranquila. Era un paraíso. Su secreto era la sencillez y la sensación de libertad.P. ¿No tenía una parte dura la vida?R. En la época de nuestros padres, y más antes de la guerra. No es un lugar autosuficiente. Hubo miseria. Pero yo viví bien, aunque sin lujos, éramos muchos hermanos. Siempre he sentido no haber podido tener una Nancy. Tuve mis primeros vaqueros a los 16 años. Mi madre abrió una zapatería en casa y mi padre trabajaba en Correos. Mi madre era muy inteligente, le hubiera gustado ser maestra, pero solo fue a la escuela tres años. Le gustaban los atlas.Carme Tur Ferrer, de la Librería Tur Ferrer, delante del faro de La Savina, en Formentera. Carles RibasP. La librería…R. Mi padre tenía contacto con la librería Bonet de Ibiza y empezó a traer material. “No puede ser que Formentera no tenga librería”, decía. Le gustaba mucho leer. Luego fue muchos años juez de paz. El negocio comenzó en 1962, en casa. La librería actual es del setenta y pico.P. ¿Qué perfil de cliente tienen?R. En verano, los que ves que no leen mucho y tratan de hacerlo en vacaciones, los que vienen a que les recomiendes un título, y luego los que arramblan con todo lo que pueden. El resto del año, gente local, mucho libro infantil y juvenil, cosas específicas: tenemos una gran sección de libros sobre Formentera y el resto de las Baleares.P. ¿Los libros y Formentera casan bien?R. Mucho, es un placer leer en la playa.P. Dice que tuvo una infancia feliz.R. ¡Feliz, muy feliz! Jugando hasta las tantas en la calle, íbamos caminando a bañarnos, alguna vez en bici. Felices como Los Hollister. Todo era mágico.Carme Tur Ferrer, en la Librería Tur Ferrer de Sant Francesc, en Formentera Carles RibasP. ¿Cómo ve Formentera ahora?R. Me decepciona mucho, me produce insomnio y ansiedad. Va a la deriva, no parece tener rumbo, y si lo tiene no es el correcto. No es lo que hubiéramos querido.P. Vio llegar a los hippies.R. De muy peq
Feed MRSS-S Noticias
