Cinco relojes de pared con fondo azul y una fecha debajo dan la hora de Basilea (1970), París (2022), Miami (2002), Hong Kong (2013) y Doha (2026). Son de la firma de lujo suiza Audemars Piguet, patrocinadora de la mayor feria de arte contemporáneo del mundo, Art Basel, que este mes ha estrenado su primera edición en Qatar. Ha sido una de las que más expectación ha levantado por afianzar la región del Golfo como una nueva plaza artística y por el morbo de ver la emblemática Art Basel en una monarquía absolutista con mujeres veladas (algunas con niqab), donde se reprime la homosexualidad y que aún arrastra la controversia por las ínfimas condiciones de los trabajadores inmigrantes, que ya ocupó el foco durante el Mundial de Fútbol de 2022. Pero no solo es Art Basel. En noviembre seguirá la competencia, Frieze, con su estreno en Abu Dhabi, haciendo de 2026 el año de la expansión (o competición) en la península arábica.. Mientras, del 4 al 8 de marzo, Arco celebra 45 años con su propio modelo de feria-fiesta, consolidada como una de las más antiguas de Europa y como un puente con esa Latinoamérica unida que reivindicó Bad Bunny en la SuperBowl. Por cierto, que el cantante también ha sido uno de los muchos protagonistas de la sucursal de Art Basel en Miami -incluso más famosa que la original de Basilea-, ya sea como uno de los invitados estrella en las llamadas art parties o como el rostro de varios murales que le reivindican como el rey de los boricuas y del reguetón.. Si el sudeste asiático sigue siendo uno de los mercados crecientes más atractivos, las coordenadas de la industria del arte se reajustan y Oriente Medio se perfila como uno de los epicentros de la próxima década, a base de petrodólares e inversiones millonarias por parte de jeques y monarcas.. Un visitante con la túnica tradicional del Golfo en Art Basel Doha.. Primero fue el deporte, ahora el arte. Art Basel y Frieze siguen el camino abierto por el Louvre en Abu Dhabi en 2017, con su impresionante museo proyectado por Jean Nouvel, al que pronto se sumará otro macro Guggenheim, lo último que diseñó Frank Gehry antes de morir, y un nuevo Pompidou en Arabia Saudí. ¿Es la hora del Golfo Pérsico?. Volvamos a los relojes Audemars Piguet, que nos sirven de metáfora significativa.. Desde el punto de vista de la Historia del Arte, los cinco relojes a la entrada de Art Basel Doha recuerdan a la mítica obra de Félix González-Torres, su Untitled (Perfect Lovers), 1987-1991, dos simples relojes industriales de Seth Thomas, que se podían encontrar en cualquier centro comercial de Estados Unidos y que representaban al artista y a su pareja, fallecido de sida: tras el diagnóstico de la enfermedad, uno de los relojes se desincroniza. Sin embargo, en el vestíbulo del diáfano edificio de Art Basel Doha, frente a la nuevísima plaza Baharat, se erigen como símbolo de marca, la de una feria nacida en Suiza -con el prestigio y la calidad del lujo suizo- que se ha expandido como una empresa multinacional persiguiendo nuevos mercados: en los primeros 2000 a Estados Unidos, en la década de 2010 a Asia (con el hub que supone Hong Kong) y ahora a Oriente Medio, donde no hay ni rastro de obras que aborden temáticas LGTBI, como el icónico tándem de relojes de González-Torres, que en mayo protagoniza una magna retrospectiva en el Reina Sofía titulada Sweet revenge.. «Probablemente, las galerías han presentado sus proyectos siendo conscientes de la cultura del lugar y del público que encontrarán», admite Vincenzo de Bellis, Director Artístico de Ferias y Plataformas de Art Basel, durante un receso en la jornada inaugural de Doha. Y es que casi la mitad del público procede de la llamada región MENASA, por sus siglas en inglés, y que comprende Oriente Medio, Norte de África y Sur de Asia. «Geográficamente, Doha es un gran hub y el centro de una región muy vasta. Representa una gran oportunidad para conocer a artistas de esta zona, normalmente infrarrepresentados en las ferias de Europa y Estados Unidos, y para llegar a un nuevo segmento de coleccionistas», señala De Bellis, que ha concebido una feria exquisita, cuidada y cómoda, con 87 galerías que exponían a un solo artista. Dirigida por el artista egipcio Wael Shawky, la feria fue un éxito de crítica y público (17.000 visitantes), con apariciones estelares de David Beckham, embajador de Visit Qatar desde el Mundial, e incluso de Angelina Jolie.. El espectáculo lumínico ‘Song’, de Jenny Holzer, sobre el Museo de Arte Islámico de Doha, que inauguró la feria Art Basel en Qatar.. Pero a pesar de la alta calidad de las galerías, del lujo y del sugerente descubrimiento de creadores al margen del circuito occidental… ¿Art Basel no es un cómplice más del blanqueamiento del país, lo que los anglosajones definen como art washing (o sports washing en el caso deportivo)? «Nuestra marca es independiente y global. Esta es una feria Art Basel y se opera según nuestros estándares, con un código de conducta que cada uno de nuestros contratistas y personas que trabajan en la feria deben seguir estrictamente», responde De Bellis en la terraza con vistas a la plaza Baharat. Por cierto, también es la única feria marca Basel sin champán ni alcohol, según la costumbre musulmana.. ¿Podría el aterrizaje de Art Basel acelerar cambios sociales en Qatar? «Esa es una pregunta muy cargada y desde la perspectiva occidental. Para que todos crezcamos juntos necesitamos respetar cada cultura. Ciertamente, el arte es un ágora para la discusión. Nos hace pensar en cómo se ve el futuro y cómo ha sido el pasado para hacerlo mejor. Ese es el poder de los artistas», contesta De Bellis.. Antes de 1975, no había un solo museo en el Golfo. El primero fue el Museo Nacional de Qatar, que se inauguró dentro del antiguo palacio del Jeque Abdullah bin Jassim Al Thani. En 2019 se integró en el impresionante edificio-rosa del desierto proyectado por Nouvel. Desde entonces, el crecimiento en la zona es exponencial: decenas de museos, bienales de todo tipo, festivales, ferias…. Cada año Art Basel publica un informe estratégico y de referencia junto al banco suizo UBS, el Survey of Global Collecting, una encuesta a más de 3.000 coleccionistas de altísimo patrimonio que anticipa tendencias del mercado y ciclos económicos del arte. Una de sus conclusiones de 2025 es clara: «Oriente Medio se ha convertido en una de las regiones más dinámicas y de más rápido crecimiento para los coleccionistas de alto patrimonio». Y en Frieze también lo saben.. Como si fuera un tablero de ajedrez, Art Basel y Frieze van marcando la carrera global dela industria artística:si Basel abre sede en Hong Kong luego Frieze apuesta por Seúl; si Basel va a Doha, Frieze se queda en Abu Dhabi… Pero todo empezó en Europa, en el siglo pasado, cuando nació la primera feria del mundo en Colonia (Alemania), en 1967. Aunque sería la de 1970 en Basilea, impulsada por los galeristas locales Ernst Beyeler, Trudl Bruckner y Balz Hilt, la que se convertiría en el gran referente mundial. Hasta que llegó una revista, Frieze Magazine, y en 2003 montó una feria en pleno Regent’s Park de Londres. Eran otros tiempos, cuando las revistas especializadas comoFrieze, fundada en 1991 y estrechamente vinculada con el grupo de los Young British Artists (Damien Hirst, Tracey Emin, etc.) tenían el poder de ser referentes y marcar tendencias.. Con una feroz apuesta por dominar el territorio anglosajón, en 2012 Frieze se expandió a Nueva York, en 2019 a Los Ángeles y en 2023 compró Expo Chicago (de paso, añadió también la emblemática The Armory Show neoyorquina). Uno de sus grandes aciertos fue Seúl, donde aterrizó en 2022, en pleno hallyu, la ola coreana cultural que ya se extendía tras fenómenos como Parásitos y su Oscar, El juego del calamar y los grupos de K-pop que rompen todos los récords, BTS y Blackpink. Un soft power impulsado por Corea del Sur desde hace lustros -las partidas del Ministerio de Cultura son millonarias- y que no solo ha llenado de series la parrilla de Netflix y de ídolos musicales los escenarios occidentales, sino que se ha trasladado al circuito artístico con una nueva élite de coleccionistas jóvenes estrechamente vinculados al sector tecnológico.. Dos visitantes en la última feria de Frieze Seúl.FRIEZE. «Frieze sirve tanto de catalizador como de ancla para la ciudad. En su cuarta edición hemos visto fuertes ventas, un espíritu vibrante y un compromiso por parte de coleccionistas e instituciones», resalta el director de la feria, el surcoreano Patrick Lee, que subraya «las bases para un crecimiento de mercado a largo plazo». En pleno bum coreano, enSeúl ya se han instalado varias de las más potentes galerías internacionales: Pace, Gagosian, White Cube, Hauser & Wirth, Perrotin… Sobre todo en el moderno barrio de Gangnam, donde se realiza Frieze (en el Centro de Convenciones COEX) y al que ya le dedicó un himno PSY con su Gangnam Style,el primer hit global de K-pop, allá por 2012.. Ese es el estilo de la Frieze surcoreana:divertido, brillante, con un foco en la producción asiática (Takashi Murakami fue una de las estrellas de la pasada edición)y con ventas millonarias (como los 4,5 millones por un tríptico del afroamericano Mark Bradford: el nuevo récord de la joven feria). Como nota de glamour y muy coreana: desde su primera edición Frieze apostó por alianzas con las grandes casas de moda, de Chanel a Dior.. Si hay una Basel que pueda eclipsar a la propia Basel, esa es Miami. Más que una feria es un acontecimiento por el que desfilan celebrities de todo tipo: Leonardo DiCaprio, Rihanna, las Kardashian, 50 Cent… Desde Miami Beach, su directora Bridget Finn, veterana galerista, reivindica: «Art Basel Miami Beach se ha convertido en la plataforma más significativa para el arte contemporáneo en Estados Unidos, anclando el mercado de arte más grande del mundo. Desde el principio, la feria ha sido moldeada por la identidad multicultural de Miami».. A punto de celebrar sus 25 años, desde Miami Beach la feria extiende su influencia por toda la ciudad: de Wynwood, el barrio del street art, al Design District, donde hasta Cartier se inventó una barrocamente lujosa pop-up con una instalación inmersiva, Panthère into the Wild. «La feria trasciende el centro de convenciones donde se celebra. Se ha convertido en un momento cultural definitorio de toda la ciudad, también en el calendario cultural estadounidense», defiende su directora.. En Miami puede pasar de todo, como la presentación de las obras que darán de qué hablar durante la próxima década: el famoso plátano con cinta adhesiva de Maurizio Cattelan, Comedian, que alcanzó en Sotheby’s los 6,2 millones en 2024, se había presentado en la feria de 2019, vendido por 120.000 dólares. Ya entonces otro artista, el neoyorquino David Datuna, lo desenganchó tranquilamente de la pared de la galería Perrotin para comérselo. Un gesto que ocupó más minutos en los telediarios y que ya estaba previsto (se repite en la mayoría de lugares en que se expone la pieza): el coleccionista no adquiere el plátano sino un certificado de autenticidad.. El punto distintivo de esta macroferia de casi 300 expositores (283, concretamente) es el puente con el Caribe y Latinoamérica. «Como punto de conexión entre regiones, Art Basel Miami ha sido instrumental en establecer una visibilidad sostenida para artistas y galerías latinoamericanas en los mercados estadounidenses e internacionales, colocando su trabajo en diálogo directo con la práctica contemporánea global, instituciones principales y coleccionistas líderes», apunta Finn.. En su 45ª edición, Arco puede presumir de un modelo propio: el de una feria-fiesta que se nota por todo Madrid, con una constelación de eventos paralelos y exposiciones. «Desde su origen, Arco es una feria que es una ciudad, Madrid, y una celebración del arte en todos los sentidos», dice su directora, Maribel López, en su despacho, a pocos días de la inauguración. «La feria no tiene nada que ver con estos modelos de expansión global. Parece que por la velocidad de los tiempos y por la ambición de otros proyectos Arco pudiera quedar algo reducido. Sin embargo, su potencia y su fuerza es su consistencia: sigue siendo una feria que comprende la importancia del arte contemporáneo como motor para la sociedad».. De hecho, esa importancia del arte contemporáneo como ADNsocial está en sus orígenes:el de una nueva España democrática que tras el franquismo clamaba por su modernización. ¿Y qué había más moderno que el arte contemporáneo? Bien lo sabía su fundadora, la galerista Juana de Aizpuru, que se inventó el nombre de Arco como acrónimo de arte contemporáneo en un restaurante de Sevilla, El Burladero, mientras convencía a los dirigentes de Ifema para montar una gran feria.. Este año, 211 galerías de 30 países ocuparán los pabellones 7 y 9 de Ifema y se esperan unos 100.000 visitantes. «La trascendencia de Arco es que, aunque haya gente que no viene a la feria, sabe que está pasando y tal vez visite algo paralelo: un museo, una galería», señala López. Por ejemplo, la flamante reordenación de la colección del Reina Sofía, estrenada la pasada semana. «No es casual. Es un apoyo explícito a Arco a 15 días de que lleguen los coleccionistas y directores de museos. Es un orgullo que las instituciones se sientan parte de la feria», añade la directora.. Desde que Maribel López tomara las riendas de Arco en plena pandemia, la feria ha profundizado en los programas curatoriales, con exposiciones dignas de museo, y ha fortalecido el espacio para galerías emergentes (Opening) y el dedicado al arte latinoamericano. «La sección de Latinoamérica es una manera muy clara de decir que este es nuestro lugar de investigación. No corremos a las modas, porque hay mucho que decir desde aquí y queremos hacerlo de la manera más profunda posible», defiende.. Este 2026, Arco también celebrará la primera década de su hermano pequeño, la feria-delicatessen de Lisboa, que se celebra en el edificio de la Cordoaria, una antigua fábrica de velas para la armada. «La escena portuguesa es muy potente y Arco le dio visibilidad internacional. Este es un proyecto muy especial y no queremos que crezca más para preservar su esencia» destaca López de una feria más modesta, con cerca de 80 galerías.. El tendón de Aquiles de Arco es el de la propia España: la vieja reclamación de un IVA cultural reducido para las galerías, que siguen tributando el 21%. «Somos el único país europeo que no ha aplicado la directiva de la UE para rebajar el IVA. El problema de competitividad es muy claro y resulta muy preocupante que se considere que el arte contemporáneo es un objeto de élite», lamenta López.. Arco siempre será una fiesta. Y cuando por fin algún Gobierno rebaje el IVA, aún más.
La Lectura // elmundo
Las marcas multinacionales se globalizan aún más: Art Basel y Frieze se expanden a Doha y Abu Dhabi en 2026. Mientras, Arco cumple 45 años con su propio modelo de feria-fiesta Leer
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