En junio de 2024, unas semanas después de someterse al trasplante de médula que exigía su leucemia, el teléfono de Sergio Peris-Mencheta (Madrid, 1975) sonó en Los Ángeles. Era Alfredo Sanzol, director del Centro Dramático Nacional. Salía de ver en Matadero, en Madrid, 14.4, la obra que el madrileño había dirigido a 9.400 kilómetros de distancia desde su habitación de hospital en mitad de su tratamiento. Quería una obra suya. Cualquiera, pero suya. Y la mente de Sergio empezó a maquinar.. Una década atrás ese mismo Sergio -o quizás otro- se había encontrado con un texto del británico Nick Payne sobre una pareja que por casualidad coincide en una barbacoa. Siguiendo la teoría física del multiverso, en cada mundo, su relación prospera, fracasa, no sucede nunca o se rompe de forma abrupta. De uno se salta a otro. Y, entre la convivencia o la infidelidad, se cuelan la enfermerdad y la muerte al ser ella diagnosticada de un cáncer cerebral. Constelaciones era la propuesta que tenía para presentar Peris-Mencheta.. «Para mí la mirada del niño, la del juego, la del impulso, la de ver el balón y darle una patada es lo primero. Lo bonito de dirigir es que a medida que avanzo encuentro razones que tienen más que ver con mi vida. Cuando le dije a Alfredo que quería hacer esto no fue porque había vivido la enfermedad. Eso lo descubrí cuando me puse a trabajar en el texto. Es muy fuerte que haya elegido esta función», dice Sergio Peris-Mencheta sentado en la parte alta de la grada del Teatro Valle-Inclán, que acoge su juego desde este viernes.. Porque su versión de Constelaciones es teatro, pero sobre todo es eso, juego. El público será el encargado de elegir los dos actores que harán esa noche la función de entre los seis que están en el montaje y que se subirán a la plataforma giratoria que sirve de escenario. También escogerá los músicos que tocan en directo y la canción de esa noche. Y, por tanto, el mundo en el que les tocará vivir durante algo más de una hora dentro de ese multiverso. «Yo estoy en un momento en el que para mí el tiempo ha dejado de ser lo que era, tenía muchas ganas de volver al teatro porque para mí es mejor que estar en casa. Y este es mi experimento».. Como si el experimento hubiera permeado a la realidad, la vida de Peris-Mencheta es la definición misma de la teoría del multiverso. Está la realidad previa a la leucemia, la que está contenida en un cuerpo inmenso y un carácter arrollador. Está la de las habitaciones de hospital, el transplante de médula y la enfermerdad. Y está la actual, la de las secuelas, los dolores y el renacer. Al director aún le cuesta subir escalones, recoger objetos del suelo o ponerse los calcetines. Pero esta vida existe aunque pudo no haber sido. «Yo sé perfectamente, o al menos mi parte más racional lo sabe, que yo en otro universo no estaría aquí hablando contigo ni tendría la oportunidad de dirigir este texto».. En mitad del tratamiento se empezó a interesar por esta teoría de física cuántica, ¿fue porque la pensó en sus propias carnes?. Yo soy de los que piensan que la historia está escrita, que venimos aquí a vivir una experiencia concreta, que el libre albedrío está en cómo encajamos las cosas buenas y los golpes. En esta función hay un personaje que tiene un tumor cerebral y quiere quitarse de en medio antes. Yo desde del diagnóstico he convivido con la muerte en el hombro de una manera un poco más sana de cómo convivía con ella cuando estaba sano. Creo que esta es una cosa que deberían enseñarnos en el colegio.. ¿A enfrentar la muerte?. Me parece que es muy importante, vivir es aprender a morir y entender lo que es este viaje. Mucho más importante que las integrales, las derivadas y la sintaxis. Ninguna asignatura nos enseña a vivir, ni la filosofía ni la religión lo hacen concretamente. Las instrucciones para vivir las recibimos de nuestros padres y ellos se las han tenido que inventar, adaptarse y sobrevivir. Cuando te encuentras con una enfermedad como esta, le ves el lado positivo. No quiero decir… Es una putada que no le recomiendo a nadie vivir, pero viene con regalo y es que le das un valor a la vida que no le dabas antes a estar aquí, a tener una segunda oportunidad y a disfrutar del momento.. Después de este tiempo, ¿qué supone para usted verse en una sala como esta y cómo ha cambiado su visión de este trabajo para alguien que se ha entregado a él con todo?. Yo hago teatro porque es el lugar donde me siento en casa y eso que lo descubrí tarde, en la universidad, por eso no me separo de esto nunca. A día de hoy, con 50 años, tengo clarísimo que si hago teatro es porque es donde me siento vivo. Y yo me planteo el trabajo siempre con amigos, con gente interesante, ya no le pido a un elenco el talento óptimo si me tengo que comer un sapo. Esto no paga mi hipoteca, no podría vivir de dirigir teatro y en Barco Pirata [su productora] no ganamos dinero porque lo reinvertimos. Pero es que el proceso de cásting, los ensayos… son mi juguetería. Ya no me peleo con lo que hay.. Eso contrasta con lo que relata en su libro de que siempre había vivido a hostias, ¿esa perspectiva le ha cambiado con la enfermedad? ¿Y le ha cambiado también la de hacer siempre montajes complejos?. Es una cosa que ya sucedía desde antes, pero con la enfermedad va a más. La idea de hacer cosas que se salen un poco de la norma, sean más o menos grandes, tiene que ver con cómo imagino yo la función. Hay veces que la imagino aparantemente sencilla, aunque no lo sea, como Una noche sin luna o Blaubeeren. En este caso, quiero que los puntos de vista se multipliquen, que se vea una función distinta desde cada punto para aumentar los multiversos. Lo que he hecho desde la enfermedad ha sido dejar de darme hostias a mí mismo. Que yo las recibí, pero también las di. No era un abusón porque defendía a quienes les pegaban los abusones, pero yo era un animal y mi ley era la del más fuerte porque así lo vi en casa. En realidad yo solo me estaba peleando conmigo mismo, yo no me he querido nada y siempre me he sentido un fraude, un vendemotos al que le daban más valor del que merecía. Aun me sigo sintiendo un impostor, pero me voy queriendo cada vez más. Me miro en el espejo y veo cosas que nunca había visto. Me ha hecho falta pasar por esta enfermedad para quererme. Con 50 años.. Me decía que la enfermedad no fue al principio un elemento para hacer este texto, pero al final se encontró con ello profundizando en él. ¿Ha profundizado también en el Sergio que recibió aquella llamada, el del hospital?. Para mí el que está en el hospital es un nuevo Sergio, sigo teniendo efectos secundarios que me anclan irremediablemente a esta realidad. Tengo picores, dolores, incapacidades… Me cuesta la vida subir ese primer escalón, ese puto escalón del que antes ni me hubiera dado cuenta. Ahora voy por la calle mirando donde hay escalones, a qué coches tengo más fácil subirme, y eso me ancla al presente y me recuerda que soy este nuevo Sergio. Pero como versión este Sergio me gusta más, la verdad. Le tengo mucho cariño al que se subía al caballo y gritaba con la espada en la mano, pero ahora me parezco mucho más amoroso y siento que merezco más el amor de lo que sentía que lo merecía antes.. El amor es fundamental en esta historia y lo ha sido en su vida con su pareja Marta en este proceso. Ella es mi lugar en la vida, es mi lugar favorito por encima de todo en la vida. Llevamos juntos 22 años. Ella está haciendo ayudantía con los actores en esta obra y en la siguiente estará como actriz. Mi lugar también es estar dentro de una sala de ensayos, porque desde que nací quería jugar. Aunque mis amigos preferían beber cerveza, yo quería estar jugando aquí. Yo no sé lo que es el sabor de la cerveza, no he probado nunca la cocaína ni nada por el estilo. Yo solo quiero jugar y he tenido la suerte de ganarme la vida jugando.. Tengo la sensación de que el ponerse en riesgo que para cierta gente son el alcohol o las drogas para usted es jugarse su vida haciendo teatro.. Pero ya te digo que he dejado de sufrir. Es verdad que con Blaubeeren no hubo críticas negativas, no tuve esa experiencia, pero tengo la sensación de que me importa un bledo. Te lo diré en la siguiente entrevista.. Hay algo del miedo a la enfermedad y hasta a la muerte que subyace en este texto. ¿Le ha resonado también al profundizar en él?. Claro que tengo miedo, pero es importante que este no se apodere de uno, que solo sea una lucecita que se enciende de vez en cuando. Sé que va a sonar muy tal, pero el antídoto es amar, empezando por ti mismo, no a lo narcisista como Trump. Pero si uno ama, no florece el miedo, es imposible. No en vano la petit mort, el culmen del amor, el orgasmo, es el momento en el que no existe la muerte. Sí creo que el miedo está bien que sea una precaución para cuidarte. Además a mí lo que más miedo me da es la enfermedad y el sufrimiento de la gente que me rodea, mucho más que la muerte. En mi estado actual, me da rabia que se me caiga algo al suelo y tenga que pedirle a mi hijo si me lo puede recoger o decirle a mi chica que me ayude a ponerme los calcetines porque me va a doler la espalda. También es verdad que he aprendido a pedir. Yo antes no pedía nada, era omnipotente, omnipresente y autónomo. Ahora soy todo menos eso. Ya no soy el Capitán Trueno ni el capitán de la selección española de rugby soy un tipo que se comporta en muchos aspectos de la vida como un señor de 80 y tantos años.. «Yo era omnipotente, omnipresente y autónomo, ahora soy en muchos aspectos un señor de 80 y tantos años». El tratamiento de la leucemia lo pasó Sergio Peris-Mencheta en el City of Hope National Medical Center de Los Ángeles, la ciudad que ha sido su casa y la de su familia durante casi una década y a la que se fue siguiendo la llamada de Hollywood. Allí trabajó, ganó el dinero para financiar su teatro y superó su enfermedad. Pero los incendios que casi llegaron a las puertas de su casa y las políticas de Donald Trump le han traído de vuelta a su Madrid natal. Desde hace meses, el director, su pareja, la actriz Marta Solaz, y sus dos hijos están instalados en la capital.. Está preparando una obra sobre Trump; dos de las anteriores, 14.4 y Un trozo invisible de este mundo, abordaban la inmigración, y usted ha sido a fin de cuentas un inmigrante en Estados Unidos. ¿Qué siente con las políticas migratorias que se está aplicando en el que ha sido su país durante varios años?. Estados Unidos es un país que se expulsa a sí mismo, es un país que ahora mismo está en manos de un demente con un programa absolutamente demencial. No es solo que esté expulsando a la gente, está expulsando su propia identidad. Estados Unidos es el lugar del buscador de oro, del emprendedor, del que viene de fuera y se busca la vida y ese espíritu está desapareciendo. Más allá de la locura de ir por la calle como si estuvieras en El cuento de la criada, que se está quedando antigua con lo que está pasando allí y en otros lugares del mundo. El fascismo ha salido del armario y en este caso, como casi siempre, está en manos de un narcisista ególatra que está enfermo. Y no hablo de alguien que pueda tener una neuropatía, en este caso es que el mundo está en manos de un verdadero enfermo mental. Bueno, de varios, en verdad, pero este es el paradigma y yo lo vivo con mucho desasosiego.. ¿Ese fue el desencadenante para que decidieran irse de allí?. En mi caso ha sido mágico desaparecer de Estados Unidos. Que hayamos decidido volver tiene que ver con que Trump abre la boca y dice que va a hacer lo que está haciendo. En el anterior mandato decía cosas que no cumplía, pero ahora lo hace. No creíamos que fuera a ser tan demente. Tenemos amigos que están allí, españoles, argentino o mexicanos, que tienen papeles en regla y que tienen miedo que les metan en un coche por la noche y les peguen unas hostias.. En 2022, en nuestro última conversación, me decía que sus hijos le habían llevado a aprender a callarse para no perder trabajos. ¿Ahora sus hijos, el crecer en ese ambiente de violencia, han sido también determinantes para volver a España?. Hay varias razones que se encadenan, una son los incendios que se quedaron a dos cuadras de casa y yo no podía volver a vivir allí porque no podía respirar con el humo. El seguro médico que tienes durante dos años si estás trabajando me dejó de amparar. Otra razón es que en Los Ángeles no estaba pasando nada, es una ciudad fantasma. Hollywood es una ciudad fantasma que ha dejado de existir, los estudios de cine están vacíos y no tiene sentido vivir en una ciudad extremadamente cara cuando es más probable que me salga una película americana en Tenerife o en País Vasco. Y luego está lo de Trump, claro. Entonces decidimos volver y vender la casa porque también me asustaba que a mis hijos les tenía que dar yo clases de Historia, no sabían ni quién era Napoleón, porque solo estudiaban la historia de los mormones o de los misioneros.. Esa es una de las consecuencias que se suele atribuir precisamente para el ascenso de movimientos políticos autoritarios.. Es que se juntaron muchas cosas y decidimos quedarnos aquí, que habíamos venido para pasar la Navidad y hacer los castings de Constelaciones. Estamos aquí felices, paseando por la calle, todos en manos de la educación y la sanidad pública. Mira que veo sufrir a los profesionales que me están tratando en el Hospital de La Paz, que cada 15 días voy a una sesión de aféresis, una especie de limpieza de sangre, porque están saturados, pero su entrega es total y absoluta. Los asistentes y los enfermeros, incluso te diría más que los médicos, han sido esenciales en todo el proceso que yo he vivido. Junto a mi chica, Marta, que ha estado 24/7 los más importantes.. A veces parece que hemos olvidado que eso es parte de nuestro patrimonio más preciado como país hasta que nos vemos en una situación como la suya.. Esa es nuestra bandera, es esa mi bandera, la sanidad y la educación pública. Lo público, que la calle esté limpia y eso que esta ciudad no es donde más lo está. A mí me da gusto pagar aquí impuestos, siempre los he pagado aquí aunque haya vivido en Estados Unidos. Hay acuerdos de doble imposición y yo siempre he pagado aquí feliz de la vida. Mis padres me enseñaron eso. Me parece demencial que haya gente que piense que pagamos demasiados impuestos, porque luego eso se agradece cuando ha pasado algo como lo que yo he pasado.. Pues las estadísticas muestran que esa desafección ha ido creciendo en los últimos años, sobre todo entre los grupos más jóvenes de población. Los youtubers e influencers son un buen reflejo en ese aspecto.. Han vendido la historia de que pagan muchos impuestos, pero todos ellos están en Andorra. Claro, predicando con el ejemplo.
La Lectura // elmundo
El director estrena ‘Constelaciones’, una obra basada en el texto de Nick Payne sobre el amor, los multiversos, la enfermedad y la muerte, en el Teatro Valle-Inclán Leer
El director estrena ‘Constelaciones’, una obra basada en el texto de Nick Payne sobre el amor, los multiversos, la enfermedad y la muerte, en el Teatro Valle-Inclán Leer
