Esther García Llovet (Málaga, 1963) es una escritora rápida, sus libros parecen aplicar a la escritura eso que se dice en el fútbol de «cortita y al pie». En los agradecimientos de su novela más reciente, Las jefas, se proclama «team TDAH», lo que puede dar una pista de por qué sus novelas están construidas con capítulos cortos, casi escenas. La sensación de rapidez y de fragmentariedad le va de maravilla a este libro con el que cierra su Trilogía de los países del Este (Spanish Beauty, Los guapos y Las jefas, situadas en Benidorm, Valencia y Villajoyosa, Alicante, respectivamente; las tres publicadas en Anagrama).. Antes de esta trilogía, hubo otra: la Trilogía instantánea de Madrid (Cómo dejar de escribir, Sánchez y Gordo de feria). En su caso, la unión entre las novelas no tiene que ver con personajes o tramas, sino más con escenarios: Madrid en la primera y el Levante, ¿los países del Este de España?, en la segunda.. Anagrama. 160 páginas. 18,90 € Ebook: 9,99 €. Puedes comprarlo aquí.. Las jefas transcurre en Zen Gardens, un pretendidamente lujoso y realmente decadente resort de la Costa Blanca, con su hotel, su piscina y su jungla impostada pero con animales reales y sus huéspedes que le hacen honor al lugar. Están las hermanas Navarro, Gran y Petit, gemelas, dos centímetros de diferencia que marcan la identidad de cada una, y Romana Romano, que «tendría que haberse casado hace un mes y medio en El Paular, con doscientos cincuenta invitados de testigos, pero en el viaje de despedida de soltera con sus dos amigas de toda la vida se lo pensó mejor y canceló la boda. Por teléfono. Por WhatsApp. Sin dar explicaciones. Así que Romana y las dos hermanas Navarro llevan seis semanas y dos días sin salir del Zen Gardens, y no tienen pinta de hacerlo en un futuro próximo».. Pero el protagonista de la novela es El Primo, chico para todo del Zen Gardens (quien ha de acudir en caso de que algún animal vivo invade la piscina, o cualquier otro problemilla), es además medio espía para el Viejo, italiano, comedor de olivas y no de aceitunas, para mosqueo del Primo.. Las Navarro no dan palo al agua, en todo caso algún que otro golpe, son sablistas y ahora andan bajas de presupuesto porque su tía les ha cortado el grifo. El Primo es un mentiroso compulsivo, inventa lo que sea sobre la marcha, incluso que el caballo blanco que aparece en el vídeo que están viendo las hermanas es de Zidane. Petit le ofrece una noche, con ella, se entiende, si le trae al caballo. No hace falta decir que El Primo se entrega a la misión. Hay más personajes, como Olivier, el camarero especialista en esculpir hielo, que a Petit le gusta de manera inmediata, sin intercambios de por medio.. En la novela en realidad pasan pocas cosas, porque lo que está contando es el día a día del sórdido far nientede las hermanas, pero también de un lugar bastante no lugar de por sí y mucho más en temporada baja. Quien más se mueve es El Primo, en busca del caballo y luego de otros objetos: un pastillero, su coche, las llaves de su coche. La novela está llena de escenas que parecen fotos de Martin Parr, una muestra: «Petit Navarro y Gran Navarro y Romana Romano, las tres. Con el mismo bikini. Una locura. Los bikinis son de un doloroso amarillo fosforescente, un imán para los mil mosquitos de los alrededores, que acaban pegados al látex: mosquitos muertos, no como ellas».. Hay excursiones a Alicante y muchos objetos y marcas de ropa, lencería, maquillaje, zapatos y perfume, los caprichos de las Navarro, unas pijas chabacanas venidas a menos de quienes nos cuesta separarnos. El mérito es de Esther García Llovet.
La Lectura // elmundo
Llena de escenas que parecen fotos de Martin Parr, con ‘Las jefas’, que transcurre en la Costa Blanca, la escritora cierra su Trilogía de los países del Este, y construye unos personajes fascinantes en su decadencia Leer
Llena de escenas que parecen fotos de Martin Parr, con ‘Las jefas’, que transcurre en la Costa Blanca, la escritora cierra su Trilogía de los países del Este, y construye unos personajes fascinantes en su decadencia Leer
