Es el presidente de la consultora Auren, pero bien podría ser novelista o músico. Mario Alonso (Badajoz, 1960) se considera “una persona un poco rara: le pego a muchísimos palos porque soy básicamente un inquieto y sé un poquito de muchas cosas. Si supiera mucho sería Leonardo da Vinci”. No le interesan quienes saben de una sola cosa, los especialistas, y define como optimista, disfrutón, curioso y agradecido de la suerte que ha tenido en la vida.. Seguir leyendo
Es el presidente de la consultora Auren, pero bien podría ser novelista o músico. Mario Alonso (Badajoz, 1960) se considera “una persona un poco rara: le pego a muchísimos palos porque soy básicamente un inquieto y sé un poquito de muchas cosas. Si supiera mucho sería Leonardo da Vinci”. No le interesan quienes saben de una sola cosa, los especialistas, y define como optimista, disfrutón, curioso y agradecido de la suerte que ha tenido en la vida. Seguir leyendo
Es el presidente de la consultora Auren, pero bien podría ser novelista o músico. Mario Alonso (Badajoz, 1960) se considera “una persona un poco rara: le pego a muchísimos palos porque soy básicamente un inquieto y sé un poquito de muchas cosas. Si supiera mucho sería Leonardo da Vinci”. No le interesan quienes saben de una sola cosa, los especialistas, y define como optimista, disfrutón, curioso y agradecido de la suerte que ha tenido en la vida.
Pregunta. ¿Qué le queda de su paso por el grupo Mario Tenia y Los Solitarios de La Movida madrileña?
Respuesta. Hacíamos un rock & roll muy divertido con pasos de baile incluidos. Si ves los vídeos ahora, te partes de risa. Éramos malísimos bailando. Estuvimos cinco años y aprendí muchísimo de la vida en general. Se me olvidó el miedo escénico tocando frente a 20.000 personas en la Plaza Mayor con 20 años y aprendí a gestionar gente como líder del grupo. Ensayábamos todos los días y eso genera mucha tensión. Fue muy formativo y la verdad es que lo pasamos muy bien en aquella época irrepetible de Madrid. Hoy sigo en contacto con amigos de entonces, sigo tocando la guitarra, componiendo y alguna vez me subo a un escenario. El escenario es un veneno. Estar ahí arriba y llevar a la gente adonde tú quieres me divierte mucho.
P. ¿Cuáles son sus aficiones?
R. Además de que me encanta la música y creo que entiendo bastante de clásica, moderna, jazz, pop, fados y flamenco, soy un apasionado de la literatura y de la historia. Leo muchísimo y estoy metido en tres tertulias literarias. Ahora publico mi séptima novela. Prácticamente todo me interesa. Quiero aprender cosas nuevas y seguir formándome como persona. La filosofía, los proyectos de cooperación, la arquitectura, la decoración… Y, bueno, parece feo decirlo, pero soy un líder nato. O sea, todo gira a mi alrededor y soy el que organiza todas las cenas y las reuniones con los amigos.
P. ¿Y cómo saca tiempo para todo?
R. Soy muy bueno gestionando el tiempo. Es una habilidad que he desarrollado con los años y a la que doy mucha importancia. Distingo perfectamente entre trabajo y ocio, son líneas cien por cien separadas y nunca trabajo los fines de semana y durante la semana no me dedico nada al ocio. Esto me da mucha eficacia. También soy muy ordenado y creo muchísimo en las rutinas, en repetir lo que va bien: acostarme a la misma hora, levantarme muy pronto. Además me apunto las cosas y tengo listas de todo: de restaurantes, de viajes, de palabras, de citas mías y de otros… Gracias a ello cualquiera puede hacer muchísimas cosas.
P. ¿Y cómo lleva el estrés?
R. Pues siempre lo he llevado muy bien, pero tengo que reconocer que últimamente lo llevo peor. Quizás porque duermo peor. Estamos participados por un fondo, hemos crecido muchísimo y estamos en muchas operaciones. Y todo eso genera un poco de ansiedad. Dicho eso, en general, controlo muy bien el estrés. El campo es una gran terapia para mí, me gusta muchísimo, desde la ornitología a la pesca con mosca.
P. ¿Cómo es su fin de semana ideal?
R. Si me quedo en Madrid, me levanto muy pronto y escribo tres o cuatro horas. Estoy con mi octava novela. Luego hago deporte, ahora juego al bádminton, y seguro que organizo algún plan con amigos. Soy súper cinéfilo y me gustan mucho los conciertos y la ópera. Si me voy a la finca que tengo en Extremadura, algo que sucede dos de cada tres fines de semana, porque la naturaleza me encanta y es la forma de desconectar del mundo, hago muchas salidas a pescar, soy un gran pescador, sobre todo de trucha y sargo, y enredo con los animales que tengo, desde cerdos a ovejas, burros, gallinas y pavos. O me voy a coger setas o a buscar espárragos, lo que toque según la época. Mis fines de semana son muy activos. No puedo estar sin hacer nada.
P. ¿Ve la tele?
R. No me interesa nada, pero Netflix tampoco. Veo alguna película y las noticias. Series nunca veo. Prefiero leer. Leo una media de tres libros al mes.
P. ¿Qué ha leído últimamente que le haya gustado?
R. Leo más novela que ensayo desde que empecé a escribir. Me fijo mucho en la técnica. La última novela que me ha gustado mucho se llama Los náufragos de Wager y también otra que se llama Catedrales.
P. ¿Cómo son las novelas que escribe?
R. Son novelas psicológicas. Me interesa mucho ver por qué los personajes se comportan de una manera u otra. Son novelas de relaciones humanas, en las que el trasfondo es el perdón, la culpa, la venganza…
P. ¿Cómo se titula la que publica ahora?
R. El tiempo es circular. Es una novela de amor y desamor en la que planteo si el amor romántico existe o es un invento de nuestra cabeza. Y la que estoy escribiendo es distinta a todo lo que he escrito porque está relacionada con el mundo de la empresa y la ciberdelincuencia.
P. ¿Qué prefiere la literatura o la música?
R. Eso es como si me pregunta a cuál de mis hijas quiero más. Es imposible. Son artes que tengo muy asociadas. Para mí un plan perfecto es leer con música delante de la chimenea. Y si es invierno y está lloviendo fuera, todavía mejor. Yo con la música lloro muchísimo. De pura emoción. Soy de lágrima fácil. Soy súper sensible y cualquier cosa me afecta muchísimo.
P. ¿Cuál es su música preferida?
R. Por géneros, serían la clásica, el jazz, el pop y curiosamente el fado. Para mí Van Morrison es el mejor músico de los últimos 20 años. Me encantan Chaikovsky y Arriaga y una fadista que se llama Aldina Duarte.
P. He leído que le gusta crear empresas.
R. Sí, en mi vida ha creado muchas empresas de todos los sectores. Con 21 años monté mi primera empresa en una furgoneta. Era un despacho ambulante que se llamaba Contamóvil. El conductor era el contable y aparcaba en la puerta de las empresas, en un momento en el que no había ordenadores, y les hacía la contabilidad. Hablamos de 1981 y era absolutamente rompedor. Pero cuando llegaron los ordenadores ya no era necesaria y vendimos la furgoneta. Es el origen de Auren. Siempre he tenido mucha vocación empresarial, de liderar proyectos, y he montado muchas empresas: de trabajo temporal, tecnológicas, de formación, de ocio… Casi todas me ha salido mal, pero he aprendido muchísimo. Y hay alguna que ha salido bien como Auren.
P. ¿Y ahora participa en alguna?
R. Sí. Participo en una de realidad virtual, en otra relacionada con el mundo de la moda y en otra de financiación bancaria. Y voy a entrar en una de análisis genéticos. En todas estoy como puro inversor. Me divierte.
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