Existe una categoría de paisajes que se definen por la espesura de su memoria. En ellos, el pasado no se despliega en una cronología lineal, sino como una fronda tupida -a veces, asfixiante- donde las raíces de lo ocurrido se entrelazan con el presente hasta volverlo casi impenetrable. Polesia, al sur de Bielorrusia, es un caso paradigmático.. Sus marismas -el complejo de humedales más extenso de nuestro continente- conforman una región mítica cuya cultura nos habla de una Europa ancestral de impronta pagana que ni las invasiones ni la modernidad lograron borrar. Allí, en palabras de Eva Vieznaviec (Minsk, 1972), «las rarezas, las supersticiones y las manías conservaban toda su pureza primigenia».. Trad. de Andréi Kozinets. Gatopardo. 176 páginas. 18,95 €. Puedes comprarlo aquí. A la venta el 19 de enero.. Allí, se han preservado figuras liminales como las sheptujas: ancianas que «susurraban» conjuros y salmos a falta de médicos; que «echaban una mano en los partos, cortaban cordones umbilicales, curaban heridas, trataban el escorbuto, el tifus y la fiebre», y destilaban aguardiente. La abuela de Ryna, la protagonista de ¿Qué buscas, lobo?, es una de ellas.. Su muerte pone en marcha la historia: Ryna regresa a su terruño desde Alemania -donde ha llevado una vida más bien precaria y miserable («el mundo está lleno de sueldos bajos y pequeñas oportunidades»)-, para asistir a las exequias, no sin una punzada de dolor por haber estado «cuidando a pensionistas germanos en lugar de atender a su abuela».. La matriarca centenaria «sobrevivió a dos guerras y nueve cambios de Gobierno» y, durante ese largo tránsito, acumuló un sinfín de historias que vertía en la imaginación de la pequeña Ryna. Esta, en cambio, vuelve de Alemania, dos décadas después, «sin familia, sin hogar, pero alcohólica»: la bebida como analgésico frente a la adversidad presente y frente a las heridas propias y heredadas.. Esta segunda novela de Vieznaviec habla de esa extraña atracción hacia el lugar de origen, incluso cuando se pinta como un «rincón miserable y remoto», cuyas gentes -reacias a desprenderse de una cultura de la supervivencia- «reducen la mímica a la mínima expresión», como pacientes con síndrome de Moebius: «ni vivos ni muertos». «Para llamar la atención en aquel lugar», concluye la voz narradora, a lo Cioran, «habría sido preciso ahorcarse».. Esta mirada «desde el fondo del abismo» no es un capricho de Ryna. Su aldea, Naugálnaie, no se encuentra en un lugar esplendoroso y virgen, como sugiere el apodo de Polesia -«la Amazonía europea»-, sino en el corazón de esa franja de territorio que el historiador Timothy Snyder denominó «tierras de sangre». Polesia no es solo un ecosistema de turberas: es un estrato geológico, sobre los que reposa el agua, de traumas superpuestos: la guerra civil, la colectivización forzada, las purgas estalinistas, la ocupación nazi, la aniquilación del tejido judío, el sudario invisible de Chernóbil y la dictadura de Lukashenko.. Al final de ese linaje -en el que las mujeres son portadoras de los saberes tradicionales y de la memoria de todo lo ocurrido («la abuela recordaba dónde había muerto cada cual, en qué zona, cómo lo habían encontrado y qué se había contado al respecto»)-, se halla Ryna, que vuelve al barro desde la asepsia alemana. Ese viaje de regreso -diríase definitivo, tras haber intentado tomar distancia- se consuma tras varios transbordos, estaciones de servicio y caminos de tierra, entre memoriales de la Gran Guerra Patria, ruinas de koljoses y estatuas de Lenin aún en pie, o de soldados tallados en piedra.. Vieznaviec cuenta con aspereza la historia de violencia de un territorio donde otrora convivieron el ruso, el polaco, el yidis y el bielorruso; una historia que pasa, entre susurros, de abuela a madres y de madres a hijas (y de hijas al lector, que acompaña a Ryna en este viaje-relato genealógico), con la agria sensación de que no es posible escapar del círculo vicioso. Por eso, Ryna no suelta la botella de aguardiente, destilado de manzanas heladas.
La Lectura // elmundo
En ‘¿Que buscas, lobo?’ la escritora bielorrusa cuenta con aspereza la historia de violencia secular de un territorio añadiendo la agria sensación de que no es posible escapar del círculo vicioso de repeticiones Leer
En ‘¿Que buscas, lobo?’ la escritora bielorrusa cuenta con aspereza la historia de violencia secular de un territorio añadiendo la agria sensación de que no es posible escapar del círculo vicioso de repeticiones Leer
