Si algo tienen Las Petunias es flow, gracia y desparpajo para regalar. Son tres, jóvenes e invencibles ante un mundo que -dicen- se empeña en maniatarlas. Su «ya basta» llega con mucho jaleo, pocas palabras e ironía por doquier. Pero a ellas solo les hace falta estar, ser y crear para callar bocas. Su trayectoria ha sido, de momento, tan corta como fructífera. En 2021 nacieron como grupo y hoy empuñan su música como algo revolucionario -revolucionario entendido como juventud sana, sin complejos y tan cruda como la vida misma-. Las madrileñas veinteañeras han tenido un despegue estelar dentro de la esfera alternativa.. Su último batazo llega como un golpe limpio y seco a la vida, a la juventud y, cómo no, a la industria. Ahí te pudras, maldita, claman. ¿A quién? A ellas mismas, a nadie, a todas, a todos. Un leitmotiv para ellas cotidiano, que ha terminado cobrando un significado mayor y que da nombre a su último EP. En cuatro temas, esta frase acusatoria y algo enrabiada despliega toda su esencia. «Ahí te pudrirás y ahí te pudriste en presente, pasado y futuro. Se lo decimos incluso al resto del mundo», explican. La frase tiene épica, fuerza y la honestidad necesaria para expresar cómo se sienten y cómo sienten que se les ha tratado en la vida.. Su frescura es tan palpable como la seguridad que desprenden. Como quien hace algo bien y lo sabe. Como quien tiene algo que contar y lo hace sin preocupación alguna. El proyecto llega con ansias de rebelarse contra un mundo que, sienten, les ha tratado injustamente. «Realmente encapsula cómo se ha tratado siempre a las chicas jóvenes», cuentan. Este grito de guerra se articula en un proyecto conceptual en el que aparecen ataviadas con armaduras, espadas y cuatro temas tan honestos como punk.. proyecto flagela con rabia, sí, pero no con tristeza, ni melancolía, ni esa pesadumbre de la que el grupo está más que saturado. Cecilia Soto (voz y bajo) sintetiza ese sentimiento: «Nuestra generación ya ha nacido con el fin del mundo grabado a fuego. Teníamos diez años y ya creíamos que en 2012 venía el apocalipsis. Hoy la situación es más de lo mismo: crisis climática, gente muriéndose, no nos da para vivir. Somos una generación catastrofista por defecto».. Decir «Ahí te pudras, maldita» aparece entonces como una forma de resignación: una manera de estar bien dentro del caos y del desastre en el que inevitablemente se encuentran las generaciones más jóvenes. Natalia Montes (voz y teclado), que usa el alias artístico de Golla, cree que la clave del EP es la aceptación sin dramatismo ni victimización: «Aceptar que estamos en un hoyo, sentirnos cómodas en ese hoyo. Eso sí, sin enamorarnos de él». Las Petunias lamentan que, en lo que llevan, no se las haya tomado en serio. «El retraso de algunos periodistas es brutal», comentan. «Les choca ver a tres mujeres de nuestra edad haciendo lo que hacemos. A mí me surge la duda de si realmente no nos han tomado en serio o si es que nunca nadie nos va a tomar en serio por ser chicas jóvenes», reflexiona Elsa Moreno (voz y guitarra). En general, dicen, han sido «cinco años de que no se nos respete». Y añaden: «Parece que solo te empiezan a hacer caso real cuando le gustas a Carolina Durante. Y es como: ‘ah, ahora sí, ¿eh?’», bromean.. Las Petunias crean por placer, para ellas mismas y sin tabúes. Efectos que desconciertan, riesgo estilístico y sonoro, diversión que da gusto. «Sí, pero luego llega el pringao de turno que dice que suena raro. Pero lo hace cualquier otro grupo al que sí se le toma en serio y resulta que es un genio. Pues, ahí te pudras, maldito», ríe Moreno. Bajo el foco de la industria, las tres se sienten «como bufonas», así lo describen y así lo cantan en uno de los temas más representativos del EP, Tirant lo Blanc: «No soy una de tus damas / soy solo un bufón más». También en Agota la suerte: «Me siento un bufón con el cortisol alto». Cuanto menos, explicativo.. Entre tropiezos, interrupciones y alguna que otra broma entre ellas, Las Petunias coinciden en que llegar hasta aquí ha costado. «Es como construir un castillo sobre nubes. Empezar por el tejado. Ir deambulando sin saber muy bien hacia dónde vas», intenta explicarlo la guitarrista. Ahí te pudras, maldita viste una armadura potente, muy rockera, muy brillante. Bajo los riffs y los gritos que atraviesan casi todos los temas, bajo esa fuerza absoluta, se esconden verdades ensordecedoras. Las Petunias invocan, canción a canción, el miedo a estar solas, los problemas de apego, el intento de entender a sus madres, la negativa a olvidar y la pregunta que planea sobre todo el EP: «¿Qué va a pasar conmigo cuando se me acabe la suerte?». Como ellas lo resumen: el sentimiento de ser ellas.
La Lectura // elmundo
El grupo de indie alternativo llega con su nuevo proyecto: un EP de cuatro temas que encapsula la experiencia de ser joven y mujer: «Somos una generación catastrofista» Leer
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