Agonizante, Aura Estrada pedía aire en la arena de Mazunte, la cala oaxaqueña en principio más segura de la zona. Una ola le había fracturado varias vértebras del cuello y seccionado los nervios que controlan la respiración. «Ayúdame a respirar», le susurró a Francisco Goldman (Boston, 1954), con quien se había casado dos años antes. Cuando se conocieron, ella era estudiante de posgrado en Nueva York; él, escritor y profesor rozando la cincuentena que atravesaba una larga racha de soledad. «Quiéreme mucho, mi amor», acertó a decir Aura, y «no quiero morir». Menos de 24 horas después, en el hospital, cerró los ojos para siempre.. Di su nombre es una meditación sobre el destino y las señales discretas que anuncian una tragedia. El nombre de ella, Aura, recuerda el aliento que se despide al respirar, esa luz que algunos dicen ver alrededor de los vivos o el rastro de una presencia. Es una coincidencia que no pasa inadvertida en una novela que atraviesa el duelo en todas sus dimensiones.. Pero conviene apuntar lo que no es Di su nombre. No son unas memorias, aunque una parte de lo que se cuenta ocurrió. Goldman, autor estadounidense de raíces guatemaltecas, optó por esa forma única de encontrar verdad que es propia de la novela. El realismo, ante un suceso sin sentido, enmudece más allá de dar cuenta de él, mientras que la ficción puede rondar el vacío sin pretender llenarlo. «En la absoluta rareza y la falta de significado de toda aquella situación precisamente radica la verdad», dice el narrador, que comparte nombre y biografía con su creador.. Goldman fabula hacia atrás para entender todo aquello de lo que no tuvo tiempo en los apenas cuatro años de relación -la infancia de Aura, el padre ausente, el vínculo materno-, en gran medida con la ayuda de los diarios y archivos de texto de ella, encontrados en su ordenador, así como hacia delante, el futuro cercenado. El duelo aquí funciona como una fábrica de memoria de lo que ya nunca ocurrirá y de lo que tal vez ocurrió.. Traducción de Roberto Frías. Almadía. 392 páginas. 22 € Ebook: 11,99 €. La arquitectura está deliberadamente rota. La muerte se anuncia en la primera página y no se narra hasta el final. Así, Goldman consigue que todo en su elegía en prosa se lea como una premonición. Esa mirada retrospectiva está también alimentada por la culpa: fue él quien surfeó la primera ola con el cuerpo, y luego ella se lanzó sobre otra, «como impulsada por un buldócer invisible», para seguirlo a él, que esperaba 20 ó 30 metros más allá. La madre (que se quedará las cenizas) y el tío de Aura lo consideran responsable, autor de un asesinato. Di su nombre puede leerse también como un alegato de defensa ante estas acusaciones. De ahí, en parte, ese afán por comprender cada detalle, como si los expusiera ante un tribunal.. Aura, Francisco y México son los protagonistas. Y sobre todo la literatura, como vínculo natural entre ambos. Aura era una talentosa escritora en ciernes. Dejó cuentos, ensayos, poemas inacabados que Goldman incrusta en el texto como «fragmentos del fragmento de una vida», metáfora agria de una biografía luminosa apagada demasiado pronto. Por eso cobra importancia el relato de Cortázar sobre un hombre fascinado por los ajolotes del Jardin des Plantes de París: observa esas salamandras con tanta atención que llega a ver el mundo a través de sus ojos. Algo así persigue Goldman, sin idealizar a Aura, pero sin dejar de subrayar su originalidad.. A mitad de la novela llega el imperativo del título, que enlaza con el peso que tienen las palabras en dos personas que aman escribir. Lo que queda, y nadie le podrá arrebatar, es su nombre, «el mismo nombre tanto viva como muerta. Aura Estrada». Goldman describe el instante de su muerte como el resplandor de un estallido nuclear: un fogonazo que ciega y deja una sombra impresa. Di su nombre es esa sombra. Lejos de consolar, alcanza esa pírrica victoria de sostener en alto un nombre que el azar quiso borrar en una playa.
La Lectura // elmundo
Di su nombre es una meditación sobre el destino y las señales discretas que anuncian una tragedia. No son unas memorias, aunque la tragedia que se cuenta ocurrió de verdad Leer
Di su nombre es una meditación sobre el destino y las señales discretas que anuncian una tragedia. No son unas memorias, aunque la tragedia que se cuenta ocurrió de verdad Leer
