Rizos rubios en una imperfección tan precisa que su perfección parece inverosímil. Camina por la Quinta Avenida en faldas de seda y Jimmy Choos. La it girl de la moda, del periodismo aspiracional de estilo de vida, de las columnas de reflexión. Dueña inequívoca de la introspección y el intimismo desbocados. No puedo evitar preguntarme… ¿por qué todos quieren ser Carrie Bradshaw? El arte del blog está de vuelta. Y vuelve algo tuneado y con una nueva etiqueta que lo sustenta: la newsletter. Esta nueva moda -prima hermana del blog tradicional- sirve al mismo propósito: hablarle a una audiencia, aterrizando, en este caso, directamente en la bandeja de entrada de suscriptores específicos.. El encanto del blogging, el uso del yo, la reivindicación de la voz autoral han ido, han venido y se han reinventado con cada década. Su época dorada fueron los 2000. Tumblr -que sobrevive como dinosaurio digital en las profundidades de internet albergando 600 millones de blogs- y Blogspot sentaron la base para que autores independientes, adolescentes con tiempo libre y escritores con vocación cediesen al mundo un pedazo de sus procesos mentales, de su día a día, de su yo. En 2026, ecosistemas de blogging como Substack y Medium despuntan con honores.. Entre su nacimiento y hoy, Facebook, Instagram, TikTok y Twitter -titanes del scroll infinito- han tomado el control absoluto de la comunicación con su puño de acero. Pero, ¿es posible que la inmediatez y la fragmentación tengan fecha de caducidad? ¿Qué tienen las newsletters y los blogs para ir ganándose un hueco en el olimpo de las plataformas digitales?. «Escribir largo y tendido se ha convertido en un acto de resistencia cultural. Es un gesto deliberado que consiste en salirse de esa lógica implícita de las redes sociales». Yese, bloguera y creadora de ‘Entre Líneas’. A sus 21 años, Yese acumula más de 4.000 suscriptores en su blog de Substack -la plataforma que ya suma 35 millones de usuarios mensuales-. En la blogosfera se la conoce como Entre líneas, con una comunidad que ha creado y lleva alimentando desde agosto de 2024. «Escribir largo y tendido se ha convertido en un acto de resistencia cultural. Es un gesto deliberado que consiste en salirse de esa lógica implícita de las redes sociales», reflexiona la bloguera. Como tantos otros creadores, Yese representa a toda una generación que empieza a notarse fuera de lugar en la órbita milimetrada e impostada del algoritmo. Un séquito de creadores que encuentran en sus blogs un oasis de escritura reposada.. Basta con cruzar pocas palabras con cualquier bloguero para saber que el ritmo de las redes -en palabras de la creadora- «asfixia». «Después de tantos años de scroll, gran parte de mi generación se ha dado cuenta de lo pesado que es vivir con ese ritmo», asegura.. Quién diría que en la era de la superficialidad, de inteligencias sintéticas e hipersaturación, la reflexión y la profundidad acabarían por asomar la cabeza. Ana Pano, lingüista experta en comunicación digital, lo confirma. «Hay una necesidad por parte de los usuarios de informarse, de pasar a contenidos más elaborados», advierte. La renaissance del blog, en pleno momento de «podredumbre cerebral» o brain rot -como lo denominan los usuarios acostumbrados al gesto automático del dedo sobre la pantalla-, le sigue la pista a la popularización de otro medio que también hizo bum hace relativamente poco: el pódcast.. «Hay una necesidad de diferenciarse, de fomentar una comunicación menos fugaz, que permita expresar ideas de forma más creativa». Ana Pano, lingüista. Tal y como lo predijo el éxito masivo de los formatos de audio y desde su especialización en el análisis y estudio del lenguaje, Pano identifica una «necesidad de diferenciarse, de fomentar una comunicación menos fugaz, que permita expresar ideas de forma más creativa». Medium, con sus 100 millones de usuarios registrados en 2025, se declara como el lugar ideal para hacer justamente eso: «profundizar en tu entendimiento».. Pero volvamos a Carrie Bradshaw. La protagonista de Sexo en Nueva York (1998) da voz a cada episodio con sus columnas sobre amor, sociedad, amistad, sexo y todo lo que hay entre medias. Ya podría Bradshaw (Sarah Jessica Parker) hablar de estos temas que, si no fuera por su esencia, el discurso se le quedaría más bien tibio. La neoyorquina no era bloguera per se, pero sus columnas tenían ese… toque. Esa voz. Esa individualidad que hacía de sus narraciones material adictivo.. «Es curioso cómo cada lustro alguien vaticina el fin de la lectura y, sin embargo, las historias escritas siempre terminan encontrando un modo de colarse en nuestras vidas. En la medida en que sigamos siendo humanos, continuaremos necesitando historias, ya sea en papel o en digital -probablemente en ambos-. Las newsletters responden a esa necesidad básica». Leticia Sala, bloguera y creadora de ‘Magical Thinking’. Lo sabe Leticia Sala, con más de 10.000 suscriptores en su Substack, Magical Thinking. «Durante un tiempo decía suicidio cada vez que quería decir divorcio. Me encantan los lapsus verbales porque son un carril exprés al inconsciente. Me pasó durante los años que rodearon el día de mi boda…», arranca una de sus publicaciones más recientes en la plataforma. Ahí lo tenemos otra vez. El yo, que tan desgastado parecía por la monotonía de las influencerstiktokeras y los selfis dosmileros se niega a diluirse. El yo no muere, se reinventa. El yo es el zeitgeist de nuestro tiempo. Sala repasa los temas que suelen atravesar su escritura: la amistad, el amor, la maternidad, el oficio de escribir… Todo tan personal como crudo.. «Es curioso cómo cada lustro alguien vaticina el fin de la lectura y, sin embargo, las historias escritas siempre terminan encontrando un modo de colarse en nuestras vidas. En la medida en que sigamos siendo humanos, continuaremos necesitando historias, ya sea en papel o en digital -probablemente en ambos-. Las newsletters responden a esa necesidad básica», concluye la escritora.. Por líneas similares, aunque en un registro distinto, se mueve Mar Manrique. Esta periodista forma parte de la comunidad de profesionales que han decidido sumarse a la experiencia bloguera. Sus temáticas van desde análisis sobre su profesión a microensayos sobre sus propias obsesiones.. «Puede que exista una cierta diarificación de la escritura, es decir, pasarlo todo por el filtro personal, y eso es lo que nos acerca a las personas». Mar Manrique, periodista y creadora de la newsletter ‘Fleet Street’. Su newsletter, Fleet Street, lleva activa desde 2021. «Una cosa que ha marcado mi escritura es dotarla de una voz personal. Creo que hablar desde el yo ayuda a que las personas te conozcan más y empaticen. Puede que exista una cierta diarificación de la escritura, es decir, pasarlo todo por el filtro personal, y eso es lo que nos acerca a las personas», explica.. Y no es casualidad. Un estudio de Accenture de 2024 reveló lo que ya se llevaba intuyendo desde hace tiempo: el 40% de españoles halla problemas para encontrar contenido entretenido en medios tradicionales. Y en EEUU, Gallup marca mínimos históricos: solo el 31% confía en mass media. La desconfianza hacia lo corporativo parece ser el motor que hace renacer, una y otra, y otra vez, la autenticidad del formato.. Para Santiago Isla, escritor y autor de una newsletter de corte cultural, el valor de su blog reside ahí: «Uno escribe para que le lean. E internet es la forma más rápida y natural de hacerlo, sin intermediarios». Menos lógica, menos estrategia, nada de algoritmos y larga, larguísima vida a la independencia. «La cultura blog es una cultura friki, en el mejor de los sentidos», cree Isla. «Ni tiene intereses ocultos, ni hace performance de nada, ni trata de venderte algo».. Cuando Manrique habla de diarificación hace referencia a ese raison d’être heredado del blog original. Justin Brown, líder en el desarrollo de medios digitales y especializado en plataformas de blogging, describe cómo las grandes corporaciones ya han dado los primeros pasos en la compra de blogs y newsletters autorales.. Son «estrategias de supervivencia», cree, «una respuesta algo desesperada por parte de compañías que han perdido la confianza de su audiencia». Porque la autoridad, dice Brown, se ha desplazado de las marcas a las identidades. De los logos a las personas; «porque hoy en día la audiencia se suscribe a las voces, no a las instituciones». Y con ello, las herederas modernas de Carrie Bradshaw se topan con la oportunidad de sus vidas: hacerse de oro. Al menos 52 newsletters en Substack generan como mínimo 500.000 euros anuales en suscripciones, y el top 10 gana colectivamente 40 millones cada año, según un análisis de Press Gazette.. Aun así, parece que periodistas independientes o escritores por pura vocación comparten lo mismo: el afán por la independencia y la libertad -muy Bradshaw de su parte-. Con más de 1.000 suscriptores en su blog Letras con alma, Alba también valora, ante todo, el libre albedrío que su blog le otorga: «Esa autonomía protege mi voz, también mi identidad, puesto que todo lo que surge nace de mí, sin ninguna influencia externa».. Sus entradas llevan títulos íntimos, personales y reflexivos: «Todas las veces que sentí que era el fin del mundo»; «Una carta al agridulce diciembre»; «Todas las cosas que lloré antes de que murieran»… Y cuenta: «No creo que este formato pueda sustituir al tradicional, pero sí que lo complementa de manera muy útil. Hay temas, tonos y procesos internos que difícilmente encuentran espacio en formatos más rígidos, como el editorial». La veinteañera remite a la pandemia de resaca digital que poco a poco se ciñe sobre los zeta. Su blog le permite escribir largo y tendido, sin simplificar, sin la presión de convertirlo en algo «consumible».. Cuando Bradshaw, en cada episodio de la serie, nos cuenta algo que «no pudo evitar preguntarse», relata sus peripecias con Mr. Big y cavila sobre las costuras de las relaciones en la Gran Manzana, lo hace invitando a la audiencia a reflexionar junto a ella. A pensar como ella… ¿A ser ella? Como en los blogs de hoy, ofrece una pequeña ranura por la que vemos tanto su personalidad como su forma de analizar. Y ahí está la clave. «El discurso de este tipo se caracteriza por un léxico y un tono tan cercano que interpela directamente al lector», analiza Pano, la experta en lenguaje. Así que, con coloquialidad e intimidad entrelazadas, el resultado es… bingo: una sensación de autenticidad y accesibilidad aseguradas.. Jane Fonda, Patti Smith, Charli XCX, Lorde -tan conocida por su devoción al perfil bajo-, incluso Rosalía, acuden ahora en manada para formar parte del cosmos de estrellas blogueras de Substack. Y no será por falta de altavoces. Ni a las grandes figuras les basta ya con existir mediadas, descontextualizadas, diluidas entre trending topics y promos apresuradas. Quizá la newsletter les ofrece una tregua frente al odio nativo de X, una forma de decir: «Esto soy yo sin intermediarios». Una habitación propia, aunque sea digital.. Si en los 2000 la protagonista tecleaba preguntas existenciales en su PowerBook, entre humo de cigarrillos y, por qué no, alguna que otra copa de Martini, las Bradshaw de la era digital lo hacen hoy desde Medium, Substack o Tumblr. No pisan la Quinta Avenida ni deslumbran con tacones imposibles. Ni falta que hace. Escriben desde MacBooks o smartphones, con el mismo impulso confesional y una nueva definición de lujo: tiempo, atención y voz propia. Ni a Rosalía le basta con ser Rosalía. Todos quieren jugar a ser ella. Todos queremos ser Carrie Bradshaw.
La Lectura // elmundo
Como Sarah Jessica Parker en ‘Sexo en Nueva York’, millones de autores vuelven a inundar la blogosfera, reivindicando su voz, independencia y autonomía Leer
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