Cuando la dana golpeó localidades como Alfafar, Alaquàs y Catarroja dejó tras de sí mucho más que daños materiales. El agua arrasó calles, viviendas y espacios de convivencia, alteró rutinas y abrió una herida emocional que aún se percibe en comercios, plazas y conversaciones entre vecinos. La reconstrucción avanza, pero la comarca valenciana sigue intentando recuperar el pulso diario.. Seguir leyendo
Meses después del temporal de octubre de 2024, la fragilidad sigue instalada en muchos municipios valencianos. Cultura en Vena, con su programa ‘Arte ambulatorio’, ha forjado nuevos vínculos comunitarios mediante exposiciones, talleres y conciertos. Con el apoyo de Reale Foundation, la fundación corporativa de Reale Seguros, el proyecto se convirtió en un espacio de acompañamiento y reparación colectiva
Cuando la dana golpeó localidades como Alfafar, Alaquàs y Catarroja dejó tras de sí mucho más que daños materiales. El agua arrasó calles, viviendas y espacios de convivencia, alteró rutinas y abrió una herida emocional que aún se percibe en comercios, plazas y conversaciones entre vecinos. La reconstrucción avanza, pero la comarca valenciana sigue intentando recuperar el pulso diario.. En ese proceso llegó Arte ambulatorio, una iniciativa de Cultura en Vena que concibe el arte como herramienta de bienestar, encuentro y cohesión comunitaria. Fiel a su vocación de acercar la creación a lugares donde rara vez está presente, especialmente entornos sanitarios y comunidades vulnerables, el proyecto desplegó una programación de exposiciones, talleres y conciertos abiertos a toda la ciudadanía.. Algunos de los participantes en el Taller de Escritura Creativa.. Más que una propuesta expositiva, se generaron contextos de cuidado en los que el arte permitió conversar, recordar y volver a estar juntos. La iniciativa contó con el apoyo de Reale Foundation a través de su programa “Cultura con Impacto”, la iniciativa que impulsa Reale Seguros para poner en valor y amplificar el alcance de los proyectos a los que apoya su fundación desde hace años y que comparten un mismo objetivo y herramienta común para lograrlo: trabajar desde la cultura para mejorar la inclusión social, el empleo y, en este caso, la salud de las personas.. “La participación de Reale Foundation en este proyecto nos permite reforzar la idea de que la cultura sirve como elemento sanador, a través de la pintura o de la música. El impacto positivo que ha tenido en el tejido social de las zonas afectadas por la DANA es enorme, ayudando de forma directa a la reconstrucción de multitud de historias personales que vieron como la riada trastocaba de un día para otro sus vidas”, señala Arancha Escalada, directora de Sostenibilidad, Relaciones Institucionales y Reale Foundation.. La participación de Reale Foundation nos permite reforzar la idea de que la cultura sirve como elemento sanador, a través de la pintura o de la música. Ha ayudado de forma directa a la reconstrucción de multitud de historias personales que vieron como la riada trastocaba de un día para otro sus vidas. Arancha Escalada, directora de Sostenibilidad, Relaciones Institucionales y Reale Foundation. Voluntarias de Arte Ambulatorio muestran imágenes de la exposición ‘¿Sorolla en un hospital?’ a personas mayores del programa ‘Alfafar Camina’, en el Día Mundial de la Salud.. La luz de Sorolla como refugio. El eje central del programa fue la exposición itinerante ¿Sorolla en un hospital?, una acción que abordaba el bienestar emocional, el duelo y la resiliencia a través de la obra del pintor valenciano. No fue una muestra contemplativa, sino un espacio de conversación; para ello, un equipo de mediadores locales acompañó las visitas, recogió testimonios y facilitó el diálogo entre las obras y las experiencias personales de los asistentes. La exposición se convirtió así en un entorno seguro desde el que hablar de memoria, fragilidad o pérdida.. “Esta exposición nos permite abrir conversaciones complejas desde un lugar muy humano”, explica Ivana Slipakoff, directora de proyectos de Cultura en Vena. “Las imágenes ayudan a hablar del cuerpo, del tiempo, de la fragilidad, de la naturaleza o de la memoria sin imponer un discurso cerrado. Esa apertura permitió que personas muy distintas se reconocieran en las obras y usaran la muestra como punto de partida para expresar emociones, compartir recuerdos y resignificar lo vivido. Además, se han realizado textos especiales de mediación para esta ocasión”.. Las imágenes ayudan a hablar del cuerpo, del tiempo, de la fragilidad, de la naturaleza o de la memoria sin imponer un discurso cerrado. Esa apertura permitió que personas muy distintas se reconocieran en las obras y usaran la muestra como punto de partida para expresar emociones, compartir recuerdos y resignificar lo vivido. Ivana Slipakoff, directora de proyectos de Cultura en Vena. Puerta a puerta. Además de las visitas guiadas, Arte ambulatorio desplegó una agenda de talleres dirigida a públicos diversos, con especial atención a la infancia, a personas con trastornos de salud mental y a mayores dependientes que no pueden salir de sus hogares. La propuesta trascendió el espacio expositivo para llevar la creación artística a viviendas, centros sociales y otros espacios comunitarios, acercándose a quienes habían sufrido con mayor intensidad el aislamiento tras la dana.. En la convocatoria ‘La foto de tu vida’, las personas mayores aportaban imágenes representativas.. Esta apuesta por la proximidad también se reflejó en la incorporación de mediadores locales. Una decisión que permitió construir una agenda conectada con las necesidades, sensibilidades y dinámicas de la comarca. “Desde el inicio quisimos trabajar con agentes culturales locales para evitar una mirada externa y diseñar un programa realmente ajustado al territorio”, relata Slipakoff. “La mediación funciona mejor cuando la llevan a cabo personas que conocen los códigos, el contexto, la lengua y la realidad de la comunidad”.. Música para alimentar el alma. La música tuvo un papel especialmente simbólico. En Alaquàs, la pianista Alba Real ofreció un recital en el patio del Castell; en Alfafar y Catarroja, el pianista Antonio Galera interpretó su repertorio a pie de calle, sobre el mismo nivel por el que tiempo atrás había pasado el agua. La escena condensaba una imagen poderosa: un piano en el espacio público, allí donde la huella del temporal sigue presente.. “Contar con intérpretes y creadoras vinculadas al territorio refuerza la cercanía, la legitimidad y la continuidad del proyecto”, señala Slipakoff. Y añade: “La música tiene una capacidad muy especial para reunir, sostener y transformar emocionalmente un espacio”. Entre las piezas interpretadas destacó Geometría de l’aigua, una obra encargada a la compositora Maria Faubel Portolés e inspirada en lo vivido. “Nace como una respuesta artística al territorio afectado: trabaja la memoria, el impacto del agua y los procesos de transformación y reconstrucción”.. Concierto de Antonio Galera en Catarroja.. Los pianos vuelven a sonar. El proyecto incorporó también un gesto de reparación material y simbólica: la entrega de pianos a personas y entidades cuyos instrumentos quedaron inutilizados tras la riada. Gracias a esta acción, realizada con la colaboración de Hinves, la música volvió a escucharse en hogares, escuelas y espacios comunitarios, recuperando prácticas que habían quedado en silencio.. “Devolver instrumentos es mucho más que reponer un objeto: es una forma de restitución cultural”, apunta Slipakoff. “Permite que una pianista retome su práctica, que una entidad musical recupere su actividad o que un espacio vuelva a programar música y a convocar a la comunidad”. El proceso se diseñó con criterios de uso educativo, comunitario y artístico sostenible, para que su impacto se traduzca en ensayos, clases, conciertos y nuevas oportunidades de encuentro.. Un momento del Taller de artes visuales con niños que tuvo lugar en Alfafar.. Cuando la cultura sana. Arte ambulatorio es posible gracias al apoyo de Acción Cultural Española, Reale Foundation, Hinves y el Ayuntamiento de Alfafar. El proyecto parte de una convicción clara: el arte puede abrir espacios de reflexión, acompañamiento y cohesión social desde la cercanía, la accesibilidad y el respeto a la experiencia de cada comunidad.. Esa mirada se hizo especialmente evidente en los municipios afectados por la dana. “Cuando la cultura entra en un contexto así, no llega como un adorno: llega como una herramienta para elaborar lo vivido, recuperar vínculos y devolver un sentido compartido al espacio común”, concluye Slipakoff.
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