Que Toulouse siempre ha sido la ciudad más española de Francia, ya se sabe. Lo fue durante la Guerra Civil y el exilio republicano, cuando se convirtió en el principal refugio de los españoles que huían del franquismo haciendo que en 1945 cerca del 10% de sus habitantes fueran españoles. Lo que ni los más españolistas esperaban era que, un sábado de mayo a las cinco de la tarde, sus calles se vieran invadidas por una romería de más de 200 personas, mujeres y hombres, vestidas de flamencas, avanzando al ritmo de un sound system a pedales lanzando música cañí a todo volumen. La marcha formaba parte de En la piel del otro, la célebre performance de la artista sevillana Pilar Albarracín, una de las propuestas estrella del Festival Nouveau Printemps, que se prolongará hasta finales de junio.. Seguir leyendo
Más de 80 artistas y 16 espacios expositivos en la cuarta cuarta edición de Nouveau Printemps, un festival para disfrutar en la calle
Que Toulouse siempre ha sido la ciudad más española de Francia, ya se sabe. Lo fue durante la Guerra Civil y el exilio republicano, cuando se convirtió en el principal refugio de los españoles que huían del franquismo haciendo que en 1945 cerca del 10% de sus habitantes fueran españoles. Lo que ni los más españolistas esperaban era que, un sábado de mayo a las cinco de la tarde, sus calles se vieran invadidas por una romería de más de 200 personas, mujeres y hombres, vestidas de flamencas, avanzando al ritmo de un sound system a pedales lanzando música cañí a todo volumen. La marcha formaba parte de En la piel del otro, la célebre performance de la artista sevillana Pilar Albarracín, una de las propuestas estrella del Festival Nouveau Printemps, que se prolongará hasta finales de junio.. En esta performance, Albarracín convierte el folclore andaluz en una herramienta de reflexión colectiva sobre el género, la identidad, la comunidad y la siempre imperfecta posibilidad de habitar la experiencia ajena. “En Sevilla tengo 600 trajes más guardados”, comenta entre risas. Un referente del arte contemporáneo español a lo largo de tres décadas: una suerte de icono pop cañí que utiliza la imaginería nacional, el humor y la cuestión de género como ejes de una obra reconocida internacionalmente hasta el punto de que algunas de sus obras se estudian en los colegios de bachillerato franceses para abordar cuestiones de identidad y género. “Si eres artista y mujer tienes que romper moldes”, asegura. Los que se perdieron la performance, tienen el consuelo de poder ver dos gigantescas fotos de esas flamencas tumbadas, ocupando la fachada de le estación de tren Toulouse-Matabiau.. Performance ‘En la piel del otro’ de la artista Pilar Albarracín en el festival Nouveau Printemps, en Toulouse.Rafael Estefanía. Albarracín es una de las artistas españolas invitadas por Rossy de Palma, comisaria y artista asociada de esta edición del festival. “Cuando recibí la propuesta hace un año, sentí una mezcla de emoción y responsabilidad”, cuenta. “Tuve claro que, más que para mí, esto era una oportunidad para los artistas de mostrar su arte y era un regalo para la ciudad de Toulouse. Los artistas invitados son creadores que adoro. Algunos son amigos de hace años; otros los sigo desde hace tiempo y ahora han podido conocerse entre ellos gracias al festival y han surgido sinergias maravillosas”, explica.. “Ha visitado la ciudad innumerables veces, ha participado en reuniones, intercambiado cientos de correos y pasado horas en WhatsApp”, asegura Eugénie Lefebvre, directora del festival, sobre la implicación de De Palma. “No solo nos ha descubierto artistas españoles extraordinarios que desconocíamos, sino que además se ha involucrado en todas las propuestas del festival y se ha metido a la ciudad en el bolsillo”. Resulta difícil llevarle la contraria después de verla tomar la palabra durante la inauguración oficial del festival en la Salle des Illustres del Capitole, el salón más solemne y espectacular de Toulouse. Bajo los frescos de inspiración versallesca que exaltan la historia de la ciudad, Rossy de Palma hizo suyo el espacio, con un espontáneo discurso en francés ante los cientos de asistentes que abarrotaban el lugar.. Rossy de Palma, curadora y artista asociada de esta edición del festival Nouveau Printemps.Rafael Estefanía. Más allá del acto oficial, el espíritu del festival está lejos de los lujosos salones y su objetivo es sacar la cultura de las galerías, los museos y los espacios tradicionales para llevarlo a distintas partes de la ciudad, en alguno de los 16 espacios expositivos, interviniendo los barrios y haciendo a los tolosanos participes de la fiesta. La única excepción a esta regla es la exposición Carte Blanche en el espectacular museo de arte contemporáneo Les Abattoirs, un antiguo matadero reconvertido a orillas del Garona, donde De Palma ha buceado en las colecciones de arte español de la institución, y de la mano de su comisaria, ha concebido una exposición, que incluyen obras de Tàpies, Miquel Barceló, Ouka Leele, Miró, Antonio Saura, Joan Jordan, entre muchos otros, en una selección que reivindica la riqueza y diversidad del arte español contemporáneo. La pared central de la enorme sala, desnuda y cubierta con un panel blanco, esconde la obra más espectacular de todas, La dépouille du Minotaure en costume d’Arlequin, la monumental obra de Picasso de casi nueve metros de altura por más de trece de ancho. Su extrema fragilidad impide exhibirla de forma permanente y, por ahora, desafortunadamente, permanece fuera de la vista del público.. La segunda Carte Blanche de Rossy se despliega en la Cinemateca de Toulouse, que proyecta una selección de ocho películas escogidas por ella. Este templo del cine, que cada octubre acoge el festival internacional de cine, albergó en el mismo edificio la sede local del Partido Socialista Francés y fue un centro de actividad política para los exiliados españoles antifranquistas. En un contraste poético, donde antes se organizaba la resistencia, hoy se conserva la memoria cinematográfica.. Exposición de la cuarta edición del festival Nouveau Printemps en Toulouse.Rafael Estefanía. Entre las películas escogidas, destaca el sobrecogedor documental Urraca, cazador de rojos, dirigido por Pedro de Echave y Felip Solé. La película recupera la figura del agente franquista Pedro Urraca, que persiguió a los exiliados republicanos en Francia para entregarlos a los nazis y al régimen de Franco. Verla en este edificio, cuyos muros seguramente presenciaron algunas de las detenciones de Urraca, convierte la memoria en algo casi tangible.. Cada año, el festival pone el foco en alguno de los barrios de la ciudad. Los elegidos en esta edición son los de Bonnefoy y Marengo-Jolimont. Zonas periféricas delimitadas por las vías del tren, pobladas por vivienda social y una vibrante comunidad artística que mira de reojo la especulación inmobiliaria y los grandes proyectos urbanísticos asociados a la futura estación del AVE que amenazan con fulminar su identidad. En este paisaje urbano lleno de cicatrices, obras y derribos, Ernesto Artillo encuentra la inspiración para su trabajo Obra Nueva-Ce qui reste, jugando con el doble sentido de la palabra como expresión artística y como trabajo de construcción. En un descampado junto a un inmenso edificio de viviendas, Ernesto ha levantado su torre hecha de escombros procedentes de las obras de los alrededores. Cemento, ladrillo, piedra, restos de construcción y seis meses de trabajo para construir esta torre de cinco metros que se eleva en el solar vacío como una reliquia arquitectónica superviviente de otra época. “La obra reconoce las tensiones presentes en el barrio y te hace preguntarte que permanece cuando todo cambia y que cimiento común puede sostener lo que esta por venir”, explica Ernesto. Esta obra, junto con otras de otros artistas, será donada al espacio público como regalo del festival a la ciudad. En el caso de Obra Nueva, su futuro estará ligado de forma inexorable al destino del propio barrio.. ‘Obra Nueva-Ce qui reste’, de Ernesto Artillo, en el festival Nouveau Printemps.Rafael Estefanía. A pocos minutos de allí, en el Centre Culturel Bonnefoy, el artista visual Ángel Pantoja reflexiona, en dos collages diferentes, sobre los derechos humanos y sobre el género. En Gracesland, el mito de las Tres Gracias es el punto de partida para hablar sobre la invisibilización de las mujeres en la historia del arte, transformando los cuerpos femeninos en un mapa simbólico que sirve de soporte para localizar a cientos de creadoras olvidadas. “Ya he recopilado cerca de quinientos nombres y sigo investigando”, explica. “Es imposible comprender la historia del arte sin incorporar una perspectiva feminista. No se puede seguir ignorando a la mitad de la humanidad”.. En este mismo centro, la artista argelina Dalila Dalléas Bouzar propone a través de dos delicadas obras bordadas inspiradas en los textiles españoles, un recuerdo a los exiliados españoles. El exilio, precisamente, atraviesa buena parte del festival y alcanza una de sus expresiones más logradas en Diaspora Wonderland, la exposición colectiva instalada en el espacio colaborativo Lieu-Commun. Una foto de Guernica tras el bombardeo y otra de republicanos en campos de concentración, apenas perceptibles, semiocultas por varias capas de tinta negra, nos hablan de los recuerdos que se van borrando. Un mueble antiguo de madera con frases escritas con un punzón por un artista portugués cuyos padres huyeron del régimen de Salazar. El recuerdo de una ciudad costera de Marruecos a través de objetos cotidianos como sillas de plástico y un puesto de comida. El arte como forma de aferrarse a los recuerdos y conservar la identidad. Pilar Albarracín contribuye a la idea de la diáspora con dos imágenes tan humorísticas como inquietantes: un Mercedes cargado hasta los topes rumbo a Marruecos. Entre maletas, paquetes y bultos asoman las piernas de una mujer atrapada bajo las pertenencias familiares. Una imagen absurda y perturbadora que resume el peso físico y emocional de la migración.. ‘Gracesland’, del artista Ángel Pantoja, en el festival Nouveau Printemps.Rafael Estefanía. También el exilio aparece, de forma más sutil, en la mirada de Fernando Iglesias. Armado con su Leica, el fotógrafo recorrió Toulouse durante 48 horas para construir Toulouse a primera vista, una exposición presentada en el Instituto Cervantes en la que captura instantes y piezas de un puzle que conforman, en la retina del artista, esa primera impresión de una ciudad. “Caminé más de veintidós kilómetros al día”, recuerda. “Lo que más me impresionó fue la luz, similar a la mediterránea y la amabilidad de la gente”.. Esa misma simpatía y apertura hacia los de fuera fue la que percibió Rossy de Palma y la llevó a convencer a los diseñadores del cartel del festival para incluir la frase Avec plaisir como símbolo de cortesía. “En París nadie lo dice y aquí todo el mundo acaba las frases de esa forma tan amable”, asegura.. En el espectacular edificio de la Médiathèque, la biblioteca pública de Toulouse, el conocimiento ocupa cinco plantas de cristal, hormigón y luz. En la planta baja, varias jaimas acogen propuestas individuales de distintos artistas bajo el tema común de Danses Interdites (Bailes Prohibidos). En una de ellas, Paloma de la Cruz muestra la sugestiva instalación y vídeo-performance Danza para el murciélago que quería ser abanico. En otra estancia de la biblioteca, el ilustrador social y director audiovisual Lusmore Daudpropone sumergirse en la oscuridad total como receta para aprender a ver. Varias cajas por las que viajar guiados por la tecnología de luz negra (ultravioleta) revelan de forma progresiva formas abstractas, trazos brillantes y símbolos cargados de poesía visual. Motivos africanos y colores que se extienden en las camisas que lleva Daud, afincado en Senegal y con una profunda conexión espiritual y humana con el continente. “África es una escuela de valores, es hundir los pies desnudos en la vida y conectar con el ser humano que somos”, cuenta.. Los recorridos expositivos alcanzan incluso la colina de Jolimont. Desde allí, el Observatorio domina los característicos tejados rosados de la Ville Rose. Fundado en el siglo XVIII, aún conserva los edificios de ladrillo rojo coronados por sus características cúpulas astronómicas. En los sótanos de sus históricos edificios se presenta por primera vez como instalación Like Moths to the Light, la nueva película de Gala Hernández López. Hipnótica y profundamente evocadora, la obra explora qué ocurre con los sueños cuando dejan de pertenecernos, combinando imágenes de archivo y una narrativa visual de enorme fuerza poética.. En el parque que rodea el observatorio, el fotógrafo Manuel Outumuro propone un peculiar safari fotográfico con Femmes d’autres mondes. Grandes retratos en blanco y negro de estrellas de cine fotografiadas durante su carrera, aparecen ocultos entre árboles, senderos y fachadas de ladrillo de los edificios del observatorio. “Cuando Rossy me pidió que eligiera un lugar para exponer, lo tuve claro. Si quieres ver estrellas, el observatorio es el sitio perfecto”. explica. Mientras recorre la exposición, la voz de Rossy resuena al otro lado de los árboles. Camina hacia ella hasta llegar a la icónica fotografía que Outumuro le hizo en 1994 y Rossy posa frente a su retrato mientras Manuel la fotografía con el móvil. “¡Outumurada por partida doble!“, exclama entre carcajadas.. Rossy de Palma, curadora y artista asociada de esta edición del festival Nouveau Printemps.Rafael Estefanía. El festival se asoma también a la danza y la música con la participación de bailarines, coreógrafos y cantaores de flamenco y fandango como Inka Romani, La Chachi y Maui, encargados de dar el pistoletazo de salida a una celebración que culmina con el concierto de Rossy de Palma y su grupo electrosoulSoulages en el Jardín Michelet. Después llega LaPili, una jefaza que mezcla raíces manchegas, electrónica y reivindicación feminista, prolongando la noche hasta convertirla en una fiesta colectiva. Al ritmo de una sesión de música electroafricana, artistas, vecinos y visitantes terminan bailando juntos, en una celebración comunal al aire libre bajo las estrellas de Toulouse, con Rossy tan entregada a la música como el resto.. “A mí me pidieron que hiciera un festival inclusivo, con mi propia mirada y sobre todo festivo”, bromea De Palma.
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