No más dioses, no más duendes, no más magia. El comienzo de la modernidad ilustrada implicó el desbancamiento de las ideas religiosas, las supersticiones o cualquier creencia sobrenatural: la razón, guiando al conocimiento científico, llevaría a la civilización al progreso. Max Weber llamó a este proceso desencantamiento del mundo. La máquina de vapor aplastaba a los profetas y a los trasgos.. Seguir leyendo
Del neopentecostalismo a las terapias alternativas, el racionalismo ilustrado parece retroceder ante las creencias y el espiritualismo. En plena visita del Papa revisamos varios ensayos que analizan el fenómeno
No más dioses, no más duendes, no más magia. El comienzo de la modernidad ilustrada implicó el desbancamiento de las ideas religiosas, las supersticiones o cualquier creencia sobrenatural: la razón, guiando al conocimiento científico, llevaría a la civilización al progreso. Max Weber llamó a este proceso desencantamiento del mundo. La máquina de vapor aplastaba a los profetas y a los trasgos.. En cierto modo todo transcurrió según lo previsto y el desarrollo tecnológico generó creciente bienestar material (en según qué sitios). Pero, aún rodeados de smartphones, hornos microondas y gente orbitando la Luna, esa necesidad de contacto con lo trascendente ha permanecido en el corazón de los seres humanos. Hoy se registra no solo una vuelta de la religiosidad o la espiritualidad, sino también la proliferación de pseudociencias, teorías de la conspiración y hasta debates sobre el regreso de los extraterrestres.. Una reciente encuesta de 40dB realizada con motivo de la visita del Papa arroja que la religiosidad está creciendo entre los hombres de 18 y 27 años, los miembros de la Generación Z. En general, esta franja es la más proclive a las realidades que trascienden lo material, pero si los hombres optan por la religiosidad tradicional, las mujeres prefieren la espiritualidades alternativas o no eclesiales, como el yoga o la astrología. Varios ensayos recientes analizan el fenómeno.. Más información. “Con el proceso secularizador se pensó que se iba a borrar cualquier atisbo de irracionalidad, pero es que una parte de la vida es irracional, la que tiene que ver con la imaginación, la intuición, incluso el enamoramiento”, dice a este periódico Manuela Cantón, antropóloga de la religión y autora de La imaginación en llamas (Ariel, 2026), un recorrido que va de las creencias en el Más Allá en el ámbito urbano a la Santa Muerte mexicana, del evangelismo gitano en España a los rituales del vudú jamaicano. Una espiritualidad menos vinculada a las instituciones religiosas, más personal y personalizada, como es propio de los tiempos en los que podemos elegir entre infinidad de opciones en el Starbucks o en Netflix. “Hay un desplazamiento del término creencia: ahora lo que importa es la vivencia, la búsqueda personal, hay una apropiación New Age de elementos cristianos”, dice la antropóloga.. Actuación durante el encuentro ‘LLAMADOS. Unidos hacia 2033’, en el Movistar Arena, el 12 de enero de 2026 en Madrid, España.Santi Burgos. Un giro místico se ha registrado también en algunos productos culturales, ya sea la mística cristiana en Lux de Rosalía o Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, o el sufismo que traspasa Sirâtde Oliver Laxe. “En España ha habido una tradición anticlerical y también un rechazo al nacionalcatolicismo que fue fundamental en la dictadura”, dice Cantón, “pero ahora hay una cierta disolución de ese estigma”. La noticia es el crecimiento de las opciones evangelistas, más concretamente neopentecostales, acusadas de transmitir ideas ultraconservadoras y una visión de la economía basada en el éxito individual, vinculado a la simpatía divina: la Teología de la Prosperidad. “El neopentecostalismo es muy agresivo en cuestiones políticas y económicas: quiere formar hoy mismo el reino de Dios en la Tierra”, dice la experta.. Ya están aquí. La Tierra, dicen, parece ser frecuentada por otros seres celestes. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha dado recientemente la orden de desclasificar documentos sobre ovnis y “vida extraterrestre”. Por el momento no se han encontrado grandes revelaciones, aunque Trump, como es habitual, ha jugado a la ambigüedad y al despiste en sus declaraciones (quizás por pura diversión). “La creencia en los ovnis es una alternativa a la religión. Esto está siendo facilitado por el paso de la tecnología analógica a la digital. La infraestructura ha cambiado: ahora podemos tomar una foto o un vídeo de un ovni y publicarlo en redes sociales. Esta es una forma de religión inmediata y compartible”, cuenta por correo electrónico Diana Walsh Pasulka, autora de Los creyentes (Errata Naturae, 2026).. Un muñeco de un alien, en el encuentro anual de aficionados a los ovnis ue se celebra cada año en Roswell, Nuevo México.Joe Raedle (Getty Images). Esta historiadora de las religiones atribuye el interés en los ovnis no solo a los frikis del misterio, sino a esa nueva religiosidad vinculada a élites científicas y empresariales, a ingenieros de la NASA o millonarios de Silicon Valley. De igual manera que el transhumanismo, que trata de alcanzar mediante la tecnología la superlongevidad o incluso la inmortalidad, la creencia en los extraterrestres puede significar una forma de salvación y esperanza en un mundo hipertecnológico y desencantado.. “La razón por la que no hemos abrazado totalmente el racionalismo, ya sea como personas o como culturas, es que no cuenta toda la historia”, dice. Recuerda a Martin Heidegger que, a comienzos del siglo XX, retomó la clásica pregunta filosófica: “¿Por qué hay algo en vez de nada?”, una pregunta que también suelen hacer los niños —y cualquiera con urgencias existenciales—. “El racionalismo no puede responder esa pregunta. Pero la espiritualidad o la religión sí ofrecen respuestas a cuestiones como esta, por eso la gente recurre a ellas”, señala la historiadora.. El sobrepensamiento mágico. “Ahora se da el caldo de cultivo adecuado para que lo irracional se haga mainstream”, dice la periodista Marta Sader, autora de Espiritualidad líquida. Misticismo pop en la era del yo (Debate). Ese caldo de cultivo es la precariedad, la autoexplotación, la soledad. “Las promesas no cumplidas del capitalismo”, añade. En su texto describe esa búsqueda constante de una sanación añadida a la necesidad perenne de sentirnos especiales. La espiritualidad líquida es esa que practica el ciudadano contemporáneo, laxa, sincrética, a gusto del consumidor y sin los rigores de lo que Sader describe como espiritualidad pura. Esta última, que se ha practicado durante milenios, “es la que persigue cosas como la desactivación del ego o la aceptación de la realidad, no tanto el alivio momentáneo o la necesidad de transcendencia”, dice Sader.. Seminario de meditación cristiana en Madrid, donde numerosos jóvenes se reúnen con el sacerdote Pablo D’Ors, el 16 de noviembre de 2025 .Jaime Villanueva. En esta línea, hay gente que piensa que visualizando una fortuna puede atraer una fortuna, o que dejando fluir la energía positiva puede hacer que su tumor decrezca. A estos tiempos la autora Amanda Montell los ha llamado, igual que llama a su libro, La era del sobrepensamiento mágico (Urano, 2024), donde señala que, aunque creamos vivir en una época hiperracional, informada y muy sofisticada, nuestro cerebro, mediante una nutrida panoplia de sesgos cognitivos, piensa mágicamente en un intento de recuperar el control y el sentido.. La propia autora, en mitad de la vorágine contemporánea, sentía un “miedo sin motivo” cuya causa no paraba de rastrear en Google, sin éxito. Y ahí entran las teorías de la conspiración, que hacen que el caos circundante parezca responder a una causa (la maldad de un complot de las élites), o el florecer de disciplinas como el tarot o la astrología, que toman fuerza en las redes sociales y entre los jóvenes. Y, aunque el pensamiento mágico ha sido natural al ser humano, “el sobrepensamiento es propio de la era moderna: un producto de nuestras supersticiones innatas que chocan con la sobrecarga de información, la soledad masiva y la presión capitalista de ‘saber’ acerca de todo lo que existe bajo el sol”, escribe Montell.. El ensayo Conspiritualidad (Capitán Swing), de Derek Beres, Matthew Remski y Julian Walker, ahonda en el efecto nocivo que las teorías conspirativas de la New Age, con su difusión masiva en las redes sociales, pueden ocasionar en la salud pública. Su exposición parte de un fenómeno observado durante la pandemia de coronavirus: los influencers holísticos y profesores de yoga pasaron de recomendar batidos verdes y vida sana a extender bulos y memes de la extrema derecha. “La conspiritualidad es un movimiento sociorreligioso con un gran poder de seducción, capaz de arruinar familias, comprometer la salud pública y el orden civil”, escriben los autores que, curiosamente, provienen del mundo del yoga.. Mentar al diablo. Huele a azufre: el diablo también está de vuelta. La utilización del Señor de las Tinieblas para marcar al adversario político cada vez es más común, tanto que el líder del partido ultra Vox, Santiago Abascal, ha sugerido la necesidad de un “exorcismo” en La Moncloa. Para muchos cristianos estadounidenses el diablo no es una metáfora del mal, sino un ser real con cola y cuernos, según ha señalado a este diario Javier Cavanilles, autor de Satanismo. Historia del culto al mal(Almuzara, 2024). Satanás es frecuentemente utilizado por el trumpismo para obrar la polarización.. El exorcismo está muy presente en el mundo actual, según expone el pensador Grafton Tanner en Purgar al diablo. Exorcismo y posesión tras la muerte de Dios (Mutatis Mutandis, 2026). En el volumen se hace una vasta consideración de la enorme influencia que tuvo la película El exorcista (William Friedkin, 1973) a la hora popularizar este tipo de rituales contra los demonios, y estudia varios casos: asegura que la demanda de exorcismos ha aumentado desde mediados del siglo XX.. Una imagen de ‘El exorcista’ (William Friedkin, 1973).Warner (Cordon Press). Pero, más hondamente, observa cómo la idea del exorcismo se ha trasladado a otros ámbitos de la cultura, como el mercado de las terapias, donde se ha llegado a ver la terapia como exorcismo: “sacar” traumas, “liberar” emociones, incluso en el tratamiento a personas LGTBIQ+. O en el campo de la política, donde se usa contra grupos que resisten a los poderes del Estado, las corporaciones y la Iglesia. O como forma de demonizar, literalmente, las subculturas juveniles.. Muy notoriamente los citados movimientos evangélicos neopentecostales: “Muchos de estos grupos comparten la creencia de que fuerzas oscuras están erosionando el tejido moral de Occidente y poseyendo a individuos que no eligen conscientemente las creencias que desafían el statu quo, sino que son víctimas de un lavado de cerebro”, escribe Tanner. Se parece al citado caso de Santiago Abascal, que quiere desalojar al inquilino de la Moncloa y a esos sanchistas que, al modo de The Rolling Stones, sienten “sympathy for the devil”.
Feed MRSS-S Noticias
